BATHORY – «Hammerheart» 1990-2020 — ¡30 AÑOS!

Celebremos este aniversario, el relato de la saga que hizo posible a «Hammerheart»…

El àlbum que, para muchos, dio origen al «Viking Metal», no se hizo de la noche a la mañana; fue parte de un largo proceso de transformación musical. ¿Cómo fue?

Estocolmo, junio de 1989. El caluroso verano nórdico puede ser tan implacable como el frío de sus inviernos. En medio de un sol canicular, Quorthon hace los preparativos necesarios para grabar lo que será el quinto álbum de BATHORY. Pero, ¿cómo y porqué se dio la transición y el cambio de estilo musical?

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TRANSITANDO LA TRANSICIÓN

Desde 1987, Quorthon trataba de llevar su música a otros campos. Ya había evidenciado cierto nivel de experimentación en álbumes anteriores y quería aprovechar su incursión en las composiciones más intrincadas y elaboradas. ‘Enter the Eternal Fire’, ‘A Fine Day to Die’ y ‘Blood Fire Death’, ya marcaban el camino a seguir, pero el sueco tenía mucho material archivado de los cuatro álbumes lanzados hasta el momento. En una entrevista concedida en 1994 para Slayer Magazine, Quorthon le comentaba a Jon Metalion que

««Blood Fire Death» fue un álbum complicado ya que lo estuvimos hacienda durante un año. Teníamos planes para hacer un álbum conceptual y de verdad estábamos metidos en el tema vikingo. Espadas, músculos y Conan. Comenzamos a escribir canciones para un álbum llamado «Blood on Ice», que grabamos pero nunca lanzamos. Cuando hicimos «Blood Fire Death», grabamos 25 canciones, pero entendimos que sería muy costoso y la mayoría de nuestra audiencia no podría comprarlo.

Cuando lo miras en detalle, te das cuenta que, a largo plazo, también habría sido muy costoso hacerlo. Así que en lugar de un LP doble, mejor lanzamos un álbum normal, y lo llamamos «Blood Fire Death». El nombre simboliza el tipo de música que hacíamos en ese entonces. Queríamos hacer música más elaborada. Quizás el álbum fue un poco aburrido para el seguidor promedio del speed metal, y perdimos algunos seguidores pero ganamos otros».
— Quorthon, Slayer Magazine #10, p. 15, 1994

No era la primera vez que Quorthon descartaba material grabado para un álbum.

Puede interesarte: Cómo se grabó «Blood Fire Death».

Entre 1984 y 1989, Quorthon había grabado algunas ideas para, cuando menos, cinco distintas producciones; dos de ellas se materializaron después de 1989 pero hubo tres que nunca salieron a la luz. En una entrevista hecha en 2001 para el sitio Metal-Rules.com, la mente maestra de BATHORY daba pistas sobre qué había pasado con ese material inédito compuesto, y parcialmente grabado, que guardaba en sus archivos.

Quorthon (c. 1988) en la época que grabó «Blood Fire Death»,.

Quorthon (c. 1988) en la época que grabó «Blood Fire Death».

Además de un eventual EP grabado en 1983 y proyectado antes del debut, de cuyas sesiones vienen las canciones ’Witchcraft’, ‘Die in Fire’, ‘Satan My Master’ y ‘You Don’t Move Me (I Don’t Give a Fuck)’, incluidas en los compilados «Jubileum», Quorthon hacía mención a material inédito de dos álbumes inconclusos; ocho canciones para un álbum bautizado «Maleficarum», grabadas poco después del debut, y un álbum casi completo llamado «Occulta», grabado en 1985, luego de las sesiones de «The Return…» y desechado justamente porque Quorthon no quería hacer «The Return, parte 2«.

De igual manera, reiteraba que luego de la grabación de «Under the Sign of the Black Mark» se llevaron a cabo unas sesiones para un álbum doble titulado «Valhalla». Este proyecto, que intentaba equilibrar el lado más salvaje de la banda con sus composiciones èpicas y elaboradas, demostró ser muy ambicioso, siendo desechado al poco tiempo. De lo grabado en esas sesiones (las 25 canciones aludidas en la entrevista para Slayer #10) se conocen las canciones ‘The Rider at the Gates of Dawn’, ‘In Nomine Satanas‘ (embrión de ‘Bond on Blood’ del «Twilight of the Gods») y ‘Burnin’ Leather’ (incluidas en los «Jubileum») y las famosas ‘A Fine Day to Die’ y ‘Blood Fire Death’, que serìan utilizadas en el álbum del mismo nombre.

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Quorthon tenía dos caminos ante sí. Por un lado, con material abrasivo similar al de sus dos primeros álbumes, podía revitalizar el aura oscura y satánica de la banda; por el otro, podía seguir explorando nuevos horizontes musicales con canciones más épicas”, es decir, prolongadas, con estructuras y arreglos más complejos e intrincados. Podía complacer a sus fans… o seguir su instinto y aventurarse a nuevos terrenos. Ante esta disyuntiva, Quorthon decidió ir en contravía de las tendencias del underground.

CONTANDO EL CONTEXTO

A finales de los 80, el thrash metal trataba de imitar lo hecho por Kreator, Slayer o Metallica, mientras que la explosión del death metal de Florida y el grindcore de Inglaterra arrastraba al creciente metal extremo en un frenesì de velocidad sin antecedentes.

En todo el mundo, la escena underground parecía estar compitiendo por quién tocaba más rápido, más fuerte y con mayor fiereza, quiénes podían hacer comentarios sociales de impacto en medio de la Guerra Fría, quién podía ser más gráfico describiendo sangre y tripas o quién vociferar con las màs increíbles blasfemias. Es en ese contexto que Quorthon se atreve a innovar, haceiendo lo que nadie más estaba haciendo.

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Para marcar la diferencia, Quorthon da entonces el paso decisivo y toma el camino menos transitado: disminuye la velocidad, apacigua el tono y tempo de sus canciones, desechando la velocidad y enfocarse en pesadez y melodía. En cuanto a las letras, deja por completo la temática oscura y satánica, y retoma el paganismo, ya presente en BATHORY desde la canción ‘Equimanthorn’, concentrándose así en la herencia cultural de su país: el paganismo nórdico y el legado de los pueblos vikingos. Durante una entrevista hecha por Stephan O’Malley a finales de 1994, poco antes de lanzar el álbum «Requiem», y publicada en 1995 en las páginas Descent Magazine, Quorthon habló un poco más sobre este particular:

Sobre haber escogido el tema de la mitología escandinava (…) sólo queríamos hacer algo original. Mientras todas estas bandas de la zona industrial de Alemania seguían cantando sobre ese maldito muro (de Berlín) y la contaminación, y las de la Bay Area intentaban copiar a Slayer o Metallica lo mejor que podían, nosotros queríamos ser de verdad los primeros en hacer algo que nadie más se atrevía, o no podía, hacer. Siendo de Suecia, era natural supongo».
– Quorthon, DESCENT #2, p. 24 (1995).

Quorthon sabía que tenía entre manos algo que valía la pena seguir explorando. Retomando algunas piezas de las sesiones para «Valhalla» (incluyendo la canción ‘Valhalla‘) y el material para «Blood in Ice», concreta ideas y comienza a grabar en las instalaciones de los estudios Heavenshore… un pequeñ y calurosa espacio, sin ventilación ni aire acondicionado, ubicada en la trastienda de un garaje / taller de reparación automotriz en los suburbios al sureste de la capital sueca.

ESTUDIANDO EL ESTUDIO

Pese a su pomposo nombre, Heavenshore Studios distaba de ser un glamoroso estudio de grabación. El garaje era propiedad del cantautor sueco Peter Himmelstrand, quien habìa adecuado un espacio en la trastienda de su garaje como su estudio personal, dividido en dos: una primera habitación, con las màquinas de cintas y equipos de grabación (con una consola de 12 canales y un TX-rack de finales de los años 60), hacía las veces de cuarto de control, mientras que una segunda habitación, atestada de cajas de cartón con toda suerte de partes de auto y piezas mecánicas, era donde se grababan los instrumentos.

Allí, en ese pequeño espacio con paredes cubiertas de un grasiento tapiz color naranja y lleno de partes de auto y saturado de un persistente olor producto de años de tabaco fumado por los trabajadores del taller, se grabaron la mayoría de álbumes de BATHORY, además del material grabado para los álbumes que nunca salieron a la luz.

El tiempo en el estudio de grabación se extendió durante todo el verano, entre junio y agosto de 1989. Con exceso de tiempo muerto entre manos, Quorthon tuvo tiempo suficiente para grabar «Hammerheart», mientras segu{ia escribiendo y grabando material pensado para «Blood On Ice», su proyecto de álbum conceptual, y material para un álbum adicional del que hablaremos más adelante..

Para esta época, la única persona en la banda era Quorthon, mientras que un amigo cercano suyo, llamado Paul –pero no el mismo baterista de «Under the Sign of the Black Mark»– le echaba una mano en la batería y en algunos detalles técnicos, como pulsar el bot{on de «grabar», pegar y «ponchar» las cintas, etc. Se utilizaba un kit de batería básico (bombo, redoblante y un único platillo). La percusión se completaba con triggers y caja de ritmos o baterìa programada y el resultado final era una combinación de los tres.

El estudio siempre fue muy precario. No tenía ventilación y carecía de un sistema de aislamientode sonido adecuado. Durante las sesiones de «Hammerheart», el taller-garaje se encontraba en remodelación, y como debían dejar la puerta abierta para mitigar el calor, los equipos terminaban cubiertos por una fina capa de polvo y el suelo sucio de gravilla y arena. El siguiente ejemplo ilustra la precariedad de Heavenshore Studios. al principio de la canción ‘Valhalla’ –en el prensaje original del álbum– puede percibirse el ruido de una podadora de césped zumbando a lo lejos entre las notas del arpegio inicial.

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Pero la precariedad se supera con recursividad: los coros de voces no eran de un grupo coral, sino de un banco de voces; algunos efectos de sonido se lograron con una unidad móvil de efectos, similar a las utilizadas en presentaciones en vivo, pero otros como el sonido del trueno y el crepitar de las llamas se hizo utilizando láminas de metal, plásticos y acetatos. Las sesiones de grabación de «Hammerheart» se prolongaron durante todo el verano de 1989. Con tiempo muerto entre manos, Quorthon tuvo tiempo de componer y grabar material para otros proyectos. En su entrevista de 1994 para Slayer Magazine, Quorthon dir{ia que:

«Luego de grabar «Hammerheart», quisimos tocar nuevamente algo un poco màs bruta,. Asì que grabamos un album que suena a «Reign in Blood» a 45 rpm. Creo que grabamos ocho o 10 canciones. Así que tenemos dos álbumes inéditos de BATHORY, el conceptual y el brutal.

El motivo por el cual no lanzamos el álbum brutal fue porque tal vez la gente se confundiría con tanto cambio musical de nuestra parte. Así que decidimos continuar con lo  “épico”, algo tipo banda sonora. Y por eso hicimos «Twilight of the Gods»».
— Quorthon. SLAYER Magazine, #10 (1994).

El “álbum brutal” se grabó bajo el título tentativo de «Requiem» que, según Quorthon, nada tenía que ver con el álbum del mismo título lanzado en 1994. En la entrevista publicada en Descent Magazine, Quorthon elaboraría un poco más al respecto:

«El álbum grabado este julio (1994) titulado «Requiem» no tiene relación alguna, excepto el tìtulo, con las sesiones que hicimos entre 1989 y 1990 que tenìan el mismo tìtulo.

De estas sesiones inèditas de 1989-1990 sòlo lanzamos ‘Crawl to Your Cross‘, que eventualmente terminó en «Jubileum 1». El resto del material de esas sesiones no es muy bueno y sólo es un montón de ruido super-duper-ultra-extra-rápìdo y gritos sin motivo o sentido alguno. Queríamos divertirnos y dejar salir algo de presión luego de grabar «Hammerheart». En verdad dudo que este material se publique algun dia».
— Quorthon, Descent #2 (1995).

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Cabe anotar que durante ese mismo verano de 1989, Quorthon compuso y grabó material para su álbum conceptual «Blood On Ice»; antes, durante y después de las sesiones de «Hammerheart». Pero, por qué no se lanzó en su momento?

Para entonces, BATHORY habìa cambiado de sello, dejando al britànico Under One Flag/Music for Nations por el alemán Noise Records, que tenía mejor distribución mundial. Entre sus nuevos compañeros de sello estaban los thrashers británicos ONSLAUGHT, que estaban próximos a lanzar su tercer álbum… bajo el título «Blood Upon the Ice».

Disputas hubo entre ambas bandas; ONSLAUGHT cambió el nombre de su álbum por «In Search of Sanity» (incluyendo la canción ‘Blood Upon the Ice‘), mientras que Quorthon terminarìa por desechar el proyecto. El resultado obtenido hasta el momento en las sesiones le generaba serias dudas, en tanto era muy diferente a lo hecho hasta entonces bajo el nombre BATHORY. Sobre esto, Quorthon comentaba

«La razón por la que BATHORY nunca lanzó el LP conceptual «Blood On Ice» fue porque consideramos que los fans pensarían que el álbum sería complicado y diferente, así que optaron por hacerlo sólo un poco en «Hammerheart». Cosas como esas, o bien funcionan del todo, o no funcionan en absoluto. Pero nosotros siempre hacemos lo que queremos».
— Quorthon, Slayer #10, p. 16 (1994).

«Las sesiones fueron geniales. La historia era una adaptaciòn de la historia original de Conan y nuestra visión de la mitologia noridica. Aunque las canciones eran muy buenas y nos gustaba la idea de un LP doble, nuestros fans posiblemente no tendrían para comprarlo y la mayoría terminarian escuchandolo en copias de casetes con grabaciones de segunda o tercera generacion. Además, entendimos que la  historia sueca y el sonido vikingo era un punto inexplorado en el mapa del metal de entonces (…)

Creo que si algún día me decido a publicar el material de «Blood On Ice», necesitaré escribir una especie de carta e incluirla en el CD contando cómo el álbum fue grabado  años atrás, y toda la historia de trasfondo; si no, la gente terminará pensando que estaba copiando a Manowar».

— Quorthon, Descent #2, p. 25 (1995)

Hoy día, sabemos que Quorthon hizo justamente eso: ante la solicitud de su audiencia, se decidió a desarchivar, reestructurar y lanzar «Blood On Ice» en 1996. Pero eso ya es otra historia.

VIAJES VIKINGOS

Por increíble que parezca, el quinto álbum de BATHORY fue vapuleado y vilipendiado en su momento. «Hammerheart» fue publicado bajo el sello Noise Records el 16 de abril de 1990, para asombro de unos e ira de otros. Lo abrupto del cambio tomó por sorpresa al mundo del metal extremo; las acusaciones de «comerciales» y «vendidos», apoyadas en el cambio de sello, emergían de las bandas underground, mientras que había una leyenda urbana según la cual Quorthon tras perder un hijo, se había arrepentido de su «pasado satánico» y, en consecuencia, cambió su estilo, componiendo ‘Father to Son’.

Pero sea como fuere, nadie en su sano juicio disputaría lo majestuoso y monumental de este álbum.

»Funeral of a Viking» (1893), del pintor victoriano Sir Francis Bernard Dicksee.

»Funeral of a Viking» (1893), del pintor victoriano Sir Francis Bernard Dicksee.

Engalanado con una fotografía de la pintura «Funeral of a Viking» del pintor victoriano Sir Francis Bernard Dicksee (1853-1928), el álbum abre con ‘Shores in Flames‘, la tripulación de un barco vikingo que, bajo los rayos del alba, ataca la ciudad costera de un país foráneo. El relato de la incursión incluye alusiones a Thor, Odín y sus cuervos –Hugin y TMinin.

«Death Riders of Hel» (1986) de Asa Drake, seudónimo del escritor estadounidense Dean Andersson.

«Death Riders of Hel» (1986) de Asa Drake.

Valhalla’ es sobre… bueno, Valhalla, el gran salón que acoge las almas de los guerreros muertos en batalla; ‘Baptized in Fire and Ice’ y ‘Father to Son’ (“dedicado a los hijos de la estrella boreal) hace referencia a las tradiciones que pasan de padres a hijos, con el tinte patriótico propio de las sagas escandinabvas.

Song to Hall Up High’, es un cántico dirigido a Odín, en cuyo salón (‘Valhalla’) el protagonista desea entrar luego de morir. La canción se fusiona con ‘Home of Once Brave’ que, además de su tema bucólico, también contiene referencias a Odín y sus cuervos. El álbum cierra con su canción más famosa, y tal vez la más icónica…

Dedicada al escritor estadounidense C. Dean Andersson, autor de novelas e historias cortas de ficción, fantasía y horror, Dean Andersson había enviado a Quorthon algunos de sus libros, incluyendo la trilogía «Bloodsong Saga», escrita entre 1985 y 1986 bajo el seudónimo “Asa Drake”, que versa sobre mitología escandinava y la historia de la Edad Vikinga. En honor al seudónimo del autor, Quorthon llamó a la canción ‘One Rode to Asa Bay’.

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VANDALIZANDO EL VIDEO

La prensa especializada estaba dividida con «Hammerheart». Mientras los fanzines especializados saludaron con regocijo la evolución de la banda, los magazines especializados como Metal Hammer hicieron trizas el álbum, llamándole pretencioso, monótono y repetitivo.

Promocional de «Hammerheart» publicado en el fanzine «Chainsaw Abomination» #2 (1990).

Además de echar mano de elementos del paganismo escandinavo y la historia y mitología nórdicas, hubo un detalle adicional que llamó la atención y causó controversia, valiéndole a Quorthon ser acusado de neonazi: la aparición de una cruz solar, símbolo de los pueblos escandinavos, en la contracarátula del álbum. osbre la controversia, Quorthon diría: «Usamos la cruz solar en la contracarátula del album. pero hay demasiada mierda polìtica en Europa. Parece como si ya no pudieras utilizar los símbolos escandinavos a tu gusto» (Slayer #10, p. 16) y «nadie tiene porqué acusarte de nazi cuando dices o muestras que estàs orgulloso de tu nacionalidad, o de tu historia, o lo que sea» (Descent #2, p. 25).

Para disipar los rumores sobre la naturaleza y contenido del álbum, Quorthon se embarcò en una gira promocional por varios países europeos, habando del nuevo concepto ofrecido por la banda, de las letras… y del video que estaban filmando  para la canción ‘One Rode to Asa Bay‘.

Como es sabido, las letras de ‘One Rode to Asa Bay‘ abordan el tema de la cristianización de los pueblos escandinavos. La idea era que las imágenes del video sirvieran de relato visual a la historia narrada en las letras de la canción.

Con un equipo de 50 personas, caballos, vestuario, actores, camarógrafos, luminotecnia y todo lo que implica la producción de un video, la idea original era acumular material suficiente para hacer, cuando menos, dos videos adicionales que serían editados en Suecia luego de la gira promocional por Europa [esto último quedó registrado en la entrevista realizada a Quorthon por Vanessa Warwikck para Headbanger’s Ball de MTV].

Sin embargo, nadie en su sano juico costearía algo tan ambiciosa para una banda underground. La producción, que según Quorthon ascendió aproximadamente a unos 20 mil dólares (precio de 2020) fue financiada en su totlaidad por el propio Quorthon. Sin embargo, la inversión demostró ser un desastre. En las páginas de Descent Magazine quedó registrado el recuento de la experiencia por parte de Quorthon.

¿Hay algo que hayas hecho, o no hayas hecho, con Bathory, de lo cual te arrepientas ahora? Mirando en retrospectiva, ¿qué es lo que más cambiarías?

Si hubiera sabido lo que sé hoy, jamás habriia publicado fotos mías y nunca habría hecho ese video. Gasté 25.000 coronas suecas de mi propio bolsillo para pagar la alimentación de todo el equipo humano que hizo parte del proyecto, el alquiler de caballos, armaduras para los caballeros, túnicas para los peregrinos, etc., el diner para los autos y gasolina del transporte, y cosas así.

Si hubiera sabido que jamás iba a poder ver un segundo de las 19 horas de flmación que hicimos para el video, jamás habría tenido gente convenciéndome de hacer esa mierda. Nunca lo he visto y nunca lo haré. Pero logré recuperar las cintas master originales de varios canales de video en Europ y las quemé. No creo que haya algo más que hubiera hecho de manera diferente. Sólo unos pequeños detalles, como prestar más atención a mi manera de cantar, y tomar más tiempo mezclando los álbumes».
— Quorthon, Descent # 2, p. 27 (1995).

Pese a lo infortunado del episodio del video, lo arduo del proceso de composición y grabación, y lo mal recibido que fue el álbum, «Hammerheart» ha superado la prueba del tiempo; no sólo porque inició lo que para muchos es un estilo (subgénero) del metal extremo llamado ‘viking metal‘, sino porque, en últimas, es un testimonio a la creatividad, a la innovación y a lo disruptivo; en un mundo repleto de fórulas, copias y repeticiones, atreverse a romper reglas y límites creativos siempre dará frutos. «La fortuna sonríe a los valientes», decían los antiguos romanos. Y, en medio de la saturación de ruido del metal extremo de finales de los años 80, Quorthon tuvo la valentía de atreverse a algo diferente.

«Sí, hemos cambiado, y la razón para ello es libertad musical. Como músico y como artista, necesitas ese tipo de libertad para expandirte y retartea ti mismo escribiendo nueva musica todo el tiempo. Hallar nuevos lados de ti y ampliar tus horizontes. Sé que suena tonto y cliché pero es la verdad. De chico, odiaba las bandas que decían eso y cambiaban de un álbum a otro, pero ahora sé cómo es, y sé que es la verdad».
— Quorthon, DESCENT #2, p. 27 (1995).

Que su historia, su ejemplo y su legado sirva de inspiración para los músicos y artistas de las generaciones actuales y por venir.

!!!HAIL THE HORDES!!!

No olvides leer cómo se grabó «Blood Fire Death».

FUENTEST

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1 comentario en “BATHORY – «Hammerheart» 1990-2020 — ¡30 AÑOS!

  1. no tenía idea de todo por lo que paso Quorthon pero grande es el legado que nos ha dejado a nosotros las nuevas generaciones que crecimos escuchando esas rolas a todo volumen y cantando las batallas de nuestros sueños

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