Black metal contra Antifa: el arma más poderosa es el Arte

La Policía del Pensameinto quiere obligarte a pensar de una única manera, el arte extremo ofrece múltiples caminos de divergencia, y la música es uno de ellos.

[La autora, Helena Semenyaka (Олена Семеняка), activista nacionalista ucraniana, Mágister en Filosofía de la Universidad Nacional de Kiev, publicó en su blog este artículo originalmente en inglés (You can read the original article here). Seguramente tendremos más escritos de ella para los lectores de Crónicas Estigias].

La reciente oleada de conciertos de black metal cancelados motivada por antifa dañó los conciertos no sólo para quienes compraron sus tiquetes. Un ataque continuo a bandas de black metal que nunca han afirmado ser políticas, no deja duda que los apóstoles de la inclusión sólo utilizan el “extremismo” como un pretexto para excluir a aquellos cuya percepción de la realidad no es imbécilmente positiva.

El universo estéril de antifa es extrañamente similar al del futuro distópico retratado en la película «Equilibrium», el mundo posterior a un apocalipsis nuclear en el cual toda forma de sentimientos y expresiones artísticas son ilegales. Este mundo está habitado por las naciones de Libria que inyectan diariamente la sustancia que elimina las emociones “para prevenir la guerra”. No es incidental que la oscura sensación de que el arte del black metal sea el primero en ser sacrificado sobre el altar de esta jeringonza cuasi-humanísta.

Sin embargo, a mayor escala, esta tragicomedia puede indicar la crisis, hoy día casi resuelta, que barrió la escena del black metal desde su popularización. En este aspecto, las limitaciones cuantitativas (conciertos cancelados, disminución de la audiencia alcanzada, “cese de la expansión”) prometen el aumento en la calidad de un arte que hace mucho tiempo fue arrastrado al rincón del autodistanciamiento e incluso de la autoironía. Lejos de ser otro mensaje de “piensa positivo”, no cancela la necesidad de crear en la industria musical áreas peligrosas para el antifa, seguido de la informaci{on y la marginalización de este “movimiento”, tal como sucede en toda Europa Oriental.

Pero todo esto tiene un resultado ciertamente bueno: el conflicto descrito no cabe en la definición de guerras culturales entre los proyectos enfrentados simplemente porque el supuesto antifa no representa agenda cultural o intelectual alguna. Esto tampoco es un mero conflicto política, a menos que por “político” se entienda la polarización extrema entre “nosotros” y “ellos” que pueda emerger en cualquier esfera de asuntos humanos (las artes, la religión, la ciencia), tal como lo entendía el filósofo político y abogado alemán Carl Schimtt. Este es el enfrentamiento de dos tipos (humanos) metafísicos o antropológicos, el cual muestra finalmente el verdadero horizonte del potencial del Black Metal. Sobra decir que el tipo humano que debe recurrir a remedios legales para crear una ilusión de victoria, ya ha perdido.

Recordando el lema de la Ilustración divulgado por Emanuel Kant, «ten el valor de utilizar tu propia razón sin la guía de otro», «atrévete a pensar» o «¡atrévete a saber!» («Sapere aude!»), no será exagerado decir que, independientemente de las verdaderas creencias políticas que uno tenga. para conservar el estatus de intelectual hoy día, uno debe detestar a quienes propenden por el correctismo político.

En 2016, iba a publicar un artículo ilustrado sobre los símbolos y referencias totalitarias, bromas misántropas inspiradas en alguna ideología, la “estética del uniforme” y, simple y llanamente, “exhibición vulgar de poder”, temáticas que fueron ampliamente exploradas, o que se han convertido en parte de la cultura de masas gracias a la creatividad de bandas tan diversas como Laibach, Slayer, Pantera, Type O Negative (las irónicas letras de la canción de Carnivore: “Jesus Hitler, Adolf Christ, ¿es esta la segunda venida o el Cuarto Reich?” serían el mejor epígrafe para tal escrito), Marilyn Manson, Rammstein, Deathstars, Feindflug, Therion, Lux Occulta, sin mencionar bandas de neofolk/industrial como Death In June, NON, Blood Axis o Von Thronstahl, y muchas otras. Incluso el video «Alejandro» de Lady Gaga tiene un toque de la estética “Nazi” de Hollywood.

En gran medida, esta estetización del “totalitarismo” fue desencadenada por las primeras obras maestras del séptimo arte y, sobre todo, por la creciente demanda de expresiones artísticas radicales de los años 90. No hay necesidad de extenderse exclusivamente sobre el clásico «El Portero Nocturno» (“Il Portiere di Notte”); dirigida por Liliana Cavani, esta película de 1974 estableció la definición de la cultura del fetichismo nazi y dio origen a la variedad de versiones posteriores de “nazisexplotación” cada vez de peor calidad.

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Basta mencionar el evangelio cinematográfico de la conciencia del Holocausto, «La Lista de Schindler» de Steven Spielberg (1993): uno de los personajes principales, Amon Göth, cuyo papel es interpretado por el carismático Ralph Fiennes, es un brillante ejemplo de la estetización involuntaria de un criminal de guerra. El Acto II de «La Lista de Schindler: el Musical» (2013), titulado «Aria del Emperador Amon: Te Perdono», interpretada por Al Kaplan, prohibido en Alemania, Francia e Israel, nunca habría sido posible sin la gran actuación de Fiennes.

Sin embargo, los villanos atractivos, incluyendo los personajes basados en historia política verdadera, son parte integral del código cultural de Occidente tanto como la obra obscena del Marqués de Sade. Según los principios básicos de la cultura legal de Occidente (la diferencia entre la ley y la moralidad, la presunción de inocencia, «todo lo que no está prohibido está permitido»), nada tiene de malo, incorrecto ni ilegal imaginar el mal y apreciar los intentos exitosos que ha tenido emprender esta tarea.

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Por supuesto, para rastrear estas influencias uno podría ir incluso hasta Elvis Presley y su simpatía por Alemania o bien la canción «Heroes» de David Bowie. Pero para lo que nos ocupa, las bandas de industrial o de black metal son más relevantes ya que tanto su forma como su contenido radical van de la mano y, para ser precisos, el contenido radical es un requisito de las nuevas formas musicales.

Algunas de las bandas arriba mencionadas sólo experimentaron con alusiones totalitarias, publicando largas explicaciones en sus páginas de Facebook dirigidas a sus ingenuos seguidores desconocedores del arte [como la famosa disertación publicada por Therion, sobre su inpiración en Bardot para su canción «Initials B.B.»].

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Otras, como Laibach, como banda, encarna una sofisticada versión artística del estudio estudio sobre los aspectos majestuosos de las ideologías totalitarias y radicales, especialmente de izquierda.

«Bailamos al ritmo de Adolf Hinkel / Benzino Napoloni,
Bailamos al ritmo de Shickelgruber / Bailamos con Maitreya,
Con el totalitarismo / y con la democracia,
Bailamos con el fascismo / y la anarquía roja».
Lletra original en alemán]

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De hecho, la contribución de Laibach a la banda sonora de «Iron Sky», una comedia sobre la retirada durante la posguerra de los Nazis a la Luna y su invasión a la Tierra en 2018, hizo de su icónica y creativa canción «B-Machine» mucho más cómica e irónica de lo que es en realidad. Lo cual no cambia el hecho que Laibach son, primero que todo, artistas que pueden tolerar la censura sólo cuando decidan presentarse en Corea del Norte.

Von Thronstahl, al igual que Laibach, son músicos, investigadores y políticos, todo en uno: en este caso, el canon ideológico y cultural se define tan naturalmente como “la sublevación” se “convierte en estilo” (Hugo Boss und Lagerfeld, Yves Saint Laurent und Luiis Vuitton dikteren wie es uns gefällt”) especialmente cuando el mensaje se transmite y refuerza con “chicas de uniforme” como RUNA.

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También esporádico, el acercamiento de Lux Occulta a la ideología en su video «Kiss My Sword» es un examen increíblemente filosófico, bien sea de los presuntos esfuerzos de Aleister Crowley para emparentar a Hitler, Stalin y Churcill con «El Libro de la Ley» el cual, supuestamente, le fue dictado a Crowley en El Cairo luego de haber pasado una noche en la Cámara Real de la Gran Pirámide, o el mismo fenómeno del líder autoritario como la “verdad”, el lado oscuro o epítome de la adherencia a Thelema sugerida en la letra de la canción («quien es ley para sí mismo, no necesita otra ley / Ninguna ley ofende y en verdad es Rey») y el Superhombre de la modernidad atea («cuando los dioses dueren / yo rijo este asqueroso mundo»).

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Probablemente, la fascinación con «La Gran Bestia» es lo que une a las referencias “totalitarias” sub specie aeternitatis hechas por Therion, Lux Occulta y Current 93 [«Hitler as Kalki»].

Ya sea semi-irónico, distópico, hecho para provocar, por simple valor efectista (shock value), en son de broma (como Nergal, cantante de Behemoth, interpretando el papel de un nazi en la película alemana «AmbaSSada») o incluso glamoroso, tales casos convirtieron desde hace rato el legado del “totalitarismo” en un tema legítimo de gran explotación cultural.

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Nerga, vocalista de la banda polaca BEHEMOTH, interpretando a Von Ribbentrop en la película alemana «AmbaSSada».

Nerga, vocalista de la banda polaca BEHEMOTH, interpretando a Von Ribbentrop en la película alemana «AmbaSSada».

No es que quiera develar más blancos posibles para esta cacería de brujas, pero cuando antifa finalmente despertó a la cruel realidad de la sociedad educada de Occidente, al principio no creía que sus amenazas fueran a tomarse en serio. En Europa Oriental y los Estados Bálticos, siendo la conferencia etno-turista en Talin (Estonia) el ejemplo más reciente, nadie entiende qué diablos es lo que quieren, ni siquiera cuando intentaron irrumpir en un mitin abiertamente político haciendo llamados y advertencias sobre “convenciones de extrema derecha”, así como nadie entiende qué puedan tener de malo estas últimas.

De otro modo, la sátira política, por ejemplo la de Charlie Chaplin, sería algo imposible. La canción «Der Mussolini» de la banda alemana de electro-punk D.A.F. (Deutsche Amerikanische Freundschaft, o «Amistad Germano-Americana») grabada en 1981 y cuya versión al Metal fue cortesía de Atrocity con Liv Kristine, ¿hace apología o denuncia los regímenes totalitarios? Despuès de todo, Mussolini, Hitler, el comunismo y Jesucristo (el clericarismo, cuando menos) son idénticos aquí, tal vez son peligorosos? La comedia “La Muerte de Stalin” que fue censurada en Rusia y Bielorrusia, ¿tal vez deba censurarse en todas partes?

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El contraste intellectual entre el antifa y ese otro músico de black metal censurado, Famine de Peste Noire, es especialmente llamativo.

«Panzer Division Marduk» y Taake también estuvieron en la lista del borrador de mi artículo como bandas que se salieron con la suya haciendo un álbum conceptual sobre el legado histórico Tercer Reich y jugar con simbología y referencias “extremistas”. También podría recordarse el título del álbum de Immortal «Pure Holocaust», o títulos “controversiales” de canciones como «IndoctriNation» y «Architecture of a Genocidal Nature» en el álbum de Dimmu Borgir, con el título delicioso (cuando menos para el oído blackero) «Puritanical Euphoric Misanthropia». Pueden encontrarse referencias y metáforas similares en letras de otros artistas de black metal del mismo nivel.

Sin embargo, nunca terminé ese artículo, no sólo por la falta crónica de tiempo sino también porque simplemente perdí la cuenta de las historias “políticamente incorrectas” en las que estuvo involucrado Donald Trump durante su campaña pre-electoral, comenzando con un retweet de “una buena cita” de Benito Mussolini y un retweet del creador de una imagen en la que Trump llevaba a Bernie Sanders a una cámara de gas. Y mi idea era mostrar cómo los motivos “extremistas” artísticamente neutralizados se abren paso en la política, volviéndose parte del capital político e incluso generar dividendos electorales.

«Más vale ser león un día que oveja 100 años», el retuit de Trump con una frase atribuida a Mussolini

«Más vale ser león un día que oveja 100 años», el retuit de Trump con una frase atribuida a Benito Mussolini

Para cuando vi que estos episodios para nada dañaban su reputación, ya me había preparado para el cambio político que tuvo lugar en toda la región euroatlántica. Independientemente de la actitud que uno tenga hacia Trump, resulta difícil negarle cierto crédito al movimiento de «alt-right» por tomar la “guerra cultural” (políticamente motivada) a un nivel totalmente diferente. Así como por despenalizar inocentes motivos “políticamente incorrectos” por medio del humor y de una notable creatividad conceptual. La reinvención de Pepe the Frog, al igual que la mitología del «Alt-Right», merecen un Premio Nobel en tecnologías de medios de comunicación y redes sociales, una vez más, sin importar la afiliación política que uno tenga.

Comparado con esto, la serie de comics «Hipster Hitler», también conocida como «Adolf Hipster», los “Kilter” (gatos con el “bigote Hitler”, una fuente de hilarantes recreaciones en YouTube de la famosa escena del Führerbunker (la rabieta de Hitler) de la película Der Untergang, («El Hundimiento» o «La Caída»), al igual que los permanentes incidentes con temáticas nazis en Asia (el Soldaten Kaffe en Jakarta, Indonesia, que fue cerrado en 2017; elrestaurante «La Cruz de Hitler» (Hitler’s Cross) en Mumbal, India, o el Hitler Bar en Corea del Sur, ) parecen un eco del pasado.

El cómic «Hipster Hitler» o «Adolf Hipster»

El cómic «Hipster Hitler» o «Adolf Hipster»

Uno de tantos Kittler de Internet

Uno de tantos Kittler de Internet

Soldatten Kaffe en Jakarta, Indonesia

Soldatten Kaffe en Jakarta, Indonesia

Clientes relajpandose en el restaurante "Hitler's Cross" en las laderas de Mumbai, agosto 22 de 2006. El nuevo restaurante en el centro financiero de la India, nombre inspirado en Adolfo Hitler, y decorado con afiches del líder alemán y esvásticas nazis, ha enfurecido a la pequeña comunidad judía del país. community. REUTERS/Punit Paranjpe (INDIA).

Clientes relajpandose en el restaurante «Hitler’s Cross» en las laderas de Mumbai, agosto 22 de 2006. El nuevo restaurante en el centro financiero de la India, nombre inspirado en Adolfo Hitler, y decorado con afiches del líder alemán y esvásticas nazis, ha enfurecido a la pequeña comunidad judía del país. community. REUTERS/Punit Paranjpe (INDIA).

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El lado más oscuro de este proceso, que muchos se lo toman muy en serio, es la discutida activación convulsiva de grupos anónimos antifa y la escalada de la histeria liberal de izquierda en general.

El caso de Taake, por supuesto, no es sobre la censura liberal de izquierda versus “ideas de extrema derecha”. Lo sería si Taake fuese una banda de NSBM. Aún si Taake fuese una banda que celebrase la historia, mitología y raíces culturales noruegas, podrían rechazar fácilmente ser asociados con “neo nazis” como lo hiciera Tyr con su canción The Shadow of the Swastika.

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El objetivo de Hoest al exhibir una esvástica pintada sobre su pecho durante un concierto en Alemania en 2007 fue, aparentemente, diferente, y común tanto para él como para Henri Joensen, líder de Tyr; es la negativa a asumir responsabilidad por los crímenes cometidos por otros (you can shove the sins of your father where no light may pass / and kiss my scandinavian ass). En su caso, no tenían relación con la historia.

En contraposición a bandas de death metal / grindcore como Cannibal Corpse que, con contadas excepciones como la de «Slowly We Rot» de Obituary, que lleva a la música la realidad de las películas de horror y deja el subtexto anti-utópico a consideración del oyente, la “estetización del mal” que hace el black metal suele basarse en el «sentimiento de lo sublime» de Kant, así como el sentido de la libertad salvaje y elemental. El black metal, sobre todo, está más interesado en el mal metafísico que en el mal sociopolítico; de otra manera,, habría más bandas en este género con tendencias de izquierda como Bolt Thrower o Napalm Death. Igualmente, el black metal entra más que nada en polémicas metafísicas con el cristianismo o el Islam.

En este aspect, Lux Occulta estaban en lo cierto cuando relacionaron la última parte de la «Ley de Voluntad» de Crowley («Haz lo que quieras será toda la ley») a la apoteosis del poder de los regímenes totalitarios. Esa es la razón por la que la explotación artística de los símbolos “totalitarios” o controversiales por parte de bandas de black metal puede ser no sólo una parte natural o una expresión concentrada de las temáticas destructivas, agresivas o de misantropía que exploran e su creatividad, tal como lo expone Hoest de Taake.

En el siglo XXI, los símbolos totalitarios (a menos que el representante de alguna organización política revisionista afirme lo contrario) pierden su significado ideológico directo y más bien parecen representar el lado oscuro (o alguna conclusión lógica?) de la elevación autónoma del ser en la época de modernidad como una fuente de grandes narrativas respectivas. Básicamente, este es un asunto filosófico que no se reduce al fenómeno de dictaduras, y sólo los analfabetas y enemigos de la libertad intelectual pueden penalizar la exploración artística de las dialécticas autoritarias de voluntarismo subjetivo y movilización total (y no menos funeral total).

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Tal como lo demostrara Oswald Spengler, el cesarismo (autoritarismo) y el populismo (“democracia”) son más que compatibles, de modo que las implicaciones totalitarias / radicales / destructivas de la voluntad individual de poder son inherentes en la cultura moderna que gira en torno al sujeto, como una forma necesaria de su autoreflejo. Y es cuestión de qué es “peor” o más ambiguo, su interpretación artística irónica o misántropa. Dicho de otra manera, sólo una pequeña parte de casos baj escrutinio permite mayor investigación: las declaraciones políticas confirmadas y los programas de partido. Todo lo demás es una violación de la libertad de conciencia del individuo.

En cuanto al resto, resulta ridículo discutir letras y gestos anti-musulmanes de la banda anti-cristiana y anti-religiosa Taake. Hoy día, para prevenir preguntas innecesarias, parece que uno debiera comenzar una carrera musical grabando una canción asegurando el odio equitativo del artista por absolutamente todo, como lo hiciera en su momento Type O Negative, We Hate Everyone (Odiamos a todos).

Marcado como sexista, calificado como racista / Lo quieres más claro? Mira al espejo
No nos importa (no nos importa) / Lo que pienses (lo que pienses)
No nos importa (no nos importa) ¡lo que pienses!

Mentiras y calumnias en vano, tratando de avergonzarnos,
Disturbios, protestas, violencia, sólo nos hacen famosos,
Entrevistas de televisión, publicidad gratis,
aumentan las ventas de discos dramáticamente

La izquierda: dice que soy fascista
La derecha: me llama comunista

Odio, odio, odio, odio por todo. Odio por todo el mundo.

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De manera sagaz, la reacción de Erik Danielsson, líder de Watain, a los fabulares ataques de antifa luego que descubieran una foto de Set Tetian, guitarrista en vivo de Watain, haciendo un “saludo nazi” estaba lejos de afectarse. Su declaración enviada al comité editorial hambriento de drama de Metalsucks fue tal como sigue:

«El gesto en esa foto se hizo por bromear, y eso es todo lo que diremos al respecto, pero para ponerle fin a este tema agotador y desgastante, el guitarrista en cuestión ha decidido dar un paso al costado por un tiempo para evitar futuras discusiones inútiles sobre el tema.

Es más, escupimos en la ignorancia de todos quienes afirman que Watain tiene agenda política alguna; hemos demostrado lo contrario durante los últimos 20 años, y la gente debería saberlo. Finalmente, nos gustaría enviar un senitod “JÓDANSE” a quienes insisten en atizar la insensata histeria moral de la cacería de brujas que está enconándose actualmente alrededor del mundo en la cultura del Heavy Metal. Hail Satan!».

Set Teitan, anterior guitarrsta de WATAIN, "saludando" a la cámara.

Set Teitan, anterior guitarrsta de WATAIN, “saludando” a la cámara.

Probablemente, las almas sensible de los guerreros antifa no pudieron perdonarle a E. su descripción de la audiencia del metal en Francia en una conversación de 2017 con Duke TV no sólo como “salvaje y más violenta” que en otros países deEuropa, sino también como “la verdadera audiencia del black metal” en la cual el “fan tipo hipster” no es tan común como en otras partes.

Personalmente, desprecio el “correctismo político2, primeramente como intellectual (entendiéndose como el rechazo de cualquier forma de crímenes de pensamiento y jaulas mentales); segundo, como Nietzscheana (entendiéndolo como la resistencia a los gatillos impuestos de miedo, culpa y vergüenza), y tercero, como una revolucionaria conservadora /de tercera posición, que disfruta troleando y provocando a estúpidos liberales de izquierda y Putinistas por igual.

La conclusion no es que uno deba hacer provocaciones políticamente incorrectas de manera constante. Hoy día, esto es más una diversión aristocrático que requiere una cubierta política. Pero toda persona inteligente debe resistirse a la barbarización continua de Occidente bajo la máscara del humanismo, y hacerlo sistemáticamente en la práctica junto a otros. No hay necesitad de esperar por otro ataque; como lo vemos hasta ahora, existen muchas posibilidades para el encuentro voluntario con representantes del antifa, específicamente, los movimientos Anti-Culturales.

Alguna vez, Theodor Adorno, el teórico de la Escuela de Frankfurt, señaló que “no puede existir poesía después de Auschwitz” (la cita original es “escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”) lo cual fue posteriormente llevado al nivel de convicciones de que “no puede existir literatura / cultura / historia después de Auschwitz”. Sin embargo, dudo que él inviertiera tants esfuerzos intelectuales para las futuras generaciones si él hubiera sabido que sus herederos contemporáneos, directos o indirectos, como el movimiento Antifa lo tomarían al pie de la letra.

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Aunque Europa Oriental es lo opuesto a la sociedad occidental cuando se trata del problema antifa, y la descomunización en Ucrania no deja oportunidad para la izquierda radical, concuerdo con la declaración más reciente de Taake en que hay algo mucho más global tras sus espaldas: la mismísima cultura occidental. En mi opinión, os cimientos de la crisis actual se asentaron hace años, sino siglso atrás, pero el poderoso imperativo de nuestro gran legado de no sucumbir a deviaciones extrañas que observamos hoy sigue escuchándose. Recrear o crear algo nuevo, depende de nosotros. Una cosa es clara: no hay campo para la eutanasia humanística de la historia, la cultura y el arte en el mundo que imaginamospara Occidente.

PD: La autora ha publicado una segunda parte de este artículo, titulado «Porqué necesitamos la provocación del black metal y no se necesita antifa»…. ¡y aquí tendremos la traducción!

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