Cuando METALLICA tocaba death metal — Un escrito sobre la (in)utilidad de las categorías y etiquetas

Black/death. thrash/death. speed/black. heavy-black. speed/death, ad nauseam. Los puristas —y los geeks— de la escena se esmeran en clasificar, categorizar y etiquetar las propuestas musi-cales de las bandas pasadas y actuales, siguiendo una especie de patrón o estándar que, cuando menos para ellos, está claramente definido pero, por más estable-cidos que parezcan dichos cánones, no faltan los estériles debates sobre si tal o cual banda ejecutaba uno u otro género, particularmente si la banda en cuestión es de mediados de la década de 1980, como MEFISTO, por ejemplo.

Y tal vez ahí está el error, en evaluarlo y catalogarlo todo desde una perspectiva actual. Tal como sucede en las llamadas ‘olas’ del black metal. Que la primera ola. Que la segunda. Que la segunda es la noruega. No, esa es la primera. ¡Que no! ¡Es la segunda, porque la primera fue BATHORY, HELLHAMMER, BULLDOZER, MERCYFUL FATE! ¡Que VENOM se inventó el Black! Y así, ad nauseam. Pero, ¿cómo comenzó toda esta clasificación?

La música que se hacía en los 80s tenía una unidad en cuanto a letras y motivación. La ‘ideolo-gía’, por otra parte, estaba un poco traslapada entre la que era ‘satánica’ y la que se enfocaba en la muerte. Lo extremo que resultaba para la época el hablar de ambos conceptos, obligó a que las bandas se esforzasen cada vez más en destacar y presentar propuestas propias, enfocandose en lo extremo de su música y en la producción, dando especial énfasis a la voz.

Romper esquemas y atreverse en nuevos terrenos, hizo que muchas bandas se convirtieran en una fuerte influencia. Así, mientras VENOM son considerados como los inventores del black metal, el concepto total presentado por MERCYFUL FATE tuvo un enorme impacto, haciendo que muchas más agrupaciones se adentrasen en ese mismo sendero y esa misma estética, añadiendo una voz más desgarrada, en parte porque po-cos podían imitar el estilo y el falsete de KING DIAMOND. De esta manera, los sonidos vocales cavernosos y aullidos inhumanos, aunados a una estética oscura y deliberadamente ‘satánica’, constituyeron una propuesta tan alienante que pasarían varios años hasta que otras bandas pudieran encontrar distintas maneras de presentar otros conceptos.

Esta unidad musical y diferencia ideológica hacía que la utilización de términos no fuese estandarizada, tal como lo indican los siguientes apartes de reseñas de mediados de los 80s:

«Slayer combine the speed and enthusiasm of Metallica with the satanism of Venom to produce a barrage of black metallic death» — Bernard Doe, reseñando el demo de SLAYER. Metal Forces #2, 1983

«Granted, they are solid heavy metal without a trace of comerciality but by no stretch of the imagination could they be considered a power metal band. Their music, heavy yet very melodic and involved and often with mellow sections, rarely even comes close to the molten hell of true power metal bands like Venom, Exciter, Metallica, Motorhead, etc» — Bob Muldowney, en una reseña sobre MERCYFUL FATE. Kick Ass Monthly #24, febrero de 1984.

«This is the most ‘complicated’ speed/death/black metal you’re ever likely to hear» — Dave Cons-table, reseñando el album “Don’t Break the Oath” de MERCYFUL FATE, Metal Forces #5, 1984

«Thank God I got my hands on this lp before Monsieur Doe or else we would have had twenty page, eleven star reviews all over the place. Still I was there first and I think a mere ten stars will suffice for Metallica second death metal offering» — Dave Constable reseñando “Ride the Light-ning” de METALLICA. Metal Forces #5, 1984

«This four-piece from Guelph, Ontario play hard and furious power metal» — Bernard Doe escribiendo sobre la banda canadiense RAZOR; Metal Forces #7, 1984

Well, thankfully with Gates to Purgatory the Hamburg black metallists have proved me right» — Bernard Doe, reseñando el album debut de RUNNING WILD. Metal Forces #7, 1984

 ¿Metallica, death metal? ¿Razor, power metal? ¿Running Wild, black metal? ¿Slayer, black metallic death? ¿Mercyful Fate, speed/death/black? Hay que tener en cuenta que estos términus no tuvieron su origen en la misma dicotomía de nuestros días, la cual es una separación hecha en retrospectiva a partir de una visión mucho más amplia de tendencias y estilos musicales.

Cabe recordar que el Metal de los 80s se enfocaba más en las letras y temáticas; por eso ‘black’ y ‘death’ describían muy bien el enfoque de las letras de las bandas, pero son inconsistentes en cuanto a los estilemas musicales de hoy. Muchas bandas intentaban diferenciarse de otras a como diera lugar, inventando etiquetas ridículas como el “vampire metal” de OVERKILL. Entonces, ¿cuándo y cómo los términos ‘black’ y ‘death’ co-menzaron a utilizarse de la ma-nera que los conocemos hoy día?

Una respuesta simple sería decir que fue cuando el black metal se convirtió en un colectivo aparte, justo después que en Florida explotase la escena Death Metal, porque si bien hacia 1990 el término ‘death metal’ identifi-caba un estilema musical definido, lo que se identificaba como ‘black metal’ seguía siendo ambiguo, obedeciendo más a una ideología que a un estilema. Por ello, en este caso como en cualquier otro,  la verdad se resiste a ser simple. Es necesario explorar un poco más al respecto.

DESHILANDO LA MADEJA
Primero, hay que hacer a un lado la falsa dicotomía de que la banda DEATH “inventó” el Death Metal. Nadie inventa un género y luego lanza un álbum. Sí, DEATH, al igual que POSSESSED, lanzaron dos de las primeras grabaciones distintivas de death metal, pero la formación de este género se dio durante años de grabación de bandas haciendo demos e intercambiando su material mediante el tape-trading, la red mundial de intercambio de cassettes por correo utilizado por toda una comunidad enfocada en la muerte y en lo extremo. Basta con escuchar los primeros demos de DEATH y REPULSION para tener una idea de cómo se formó el género.

Segundo, olvídense de la “prime-ra ola” de black metal; esa es otra falsa dicotomía por erradicar. El black metal, tal como lo conocemos hoy día, es el resultado de un proceso evolutivo constante, con algunos hitos fácilmente identificables:

VENOM, una banda que emergió junto a la NWOBHM, con una propuesta inaudita para la época, furiosa mezcla de punk y metal, de música agresiva con bajo distorsiondo, guitarras y un cantante que no cantaba, sino que gruñía, estaba repleta de una imagen maligna, y letras abiertamente profanas, blasfemas y satánica, algo inusual en esa época pero que muchas bandas comenzaron a imitar y trataban de superar.

El precario sonido de esas bandas contribuyó a forjar la propuesta estética, en donde las guitarras parecían rugir y la voz principal sonaba mucho más áspera y distorsionada. Ejemplo de ello es el Witching Metal de SODOM.

Además de imitado, el estilo y la inspiración satánica de VENOM fue tomada por bandas que llevaron su estilo musical agresivo más allá.

El primer álbum de SLAYER sale en 1983, el mismo año de los primeros demos de HELLHAMMER. Para 1984 ya estaban los primeros EPs de SODOM y BULLDOZER, y el primer álbum de BATHORY, que por cierto eran considerados como una mala copia de VENOM, por mucho que Quorthon se esforzarse por desestimar y desmentir cualquier influencia del trío británico en su banda.

En 1984 salen el primer EP de CELTIC FROST, los primeros demos de DEATH y REPULSION, una ola de speed metal con letras más oscuras y, como dato curioso, también sale un álbum prensado por el sello alemán Noise Records con RUNNING WILD (quienes se consideraban a sí mismos ‘black metal‘), HELLOWEEN y HELLHAMMER cuyo título, Death Metal (así como el logo de la recopilación) son tomados del fanzine editado por Tom Warrior de HELLHAMMER.

Como se expuso antes, los términos ‘black’ y ‘death’ se utilizaban durante aquellos años para referirse a bandas cuyo estilo fuese una forma de heavy, speed o thrash Metal, en el sentido más técnico de los términos, pero llevados de manera que se ajustasen al tipo de conceptos más extremos que presentaban.

Muchos dirían que el identificador más común para el black o el death metal es la voz, áspera o gutural. Y el error en que muchos caen, es creer que la voz es el único diferenciador de estilos. Y aunque las voces no eran los guturales que se esucharían una década después, el black metal y el death metal de los 80s eran oscuros y malignos, tanto en su música como en sus letras.

 1985 — EL AÑO DE LA RUPTURA
1985 surge como el año que dio forma al Death Metal. “Hell Awaits” había dejado atrás la influencia NWOBHM del debut de SLAYER, superando cualquier cosa que se estuviese haciendo en el momento. La influencia de este álbum en el death metal puede escucharse en cualquier ejemplo de death metal de años poste-riores, ¡de décadas posteriores!

Este álbum creó la infraestructura y los estilemas del death metal. “Hell Awaits” hizo que todo lo demás fuese obsoleto, y las bandas con letras ‘black’ y ‘death’ cuya música era poco más que heavy/speed, se vieron forzados a explorar terrenos musicales más extremos.

Ese mismo año, los miembros principales de REPULSION se unieron, durante un breve período, a Chuck Schuldiner en su banda DEATH, aumentando la intensidad de ambas bandas, volviendo después a REPULSIONn y, con el baterista más rápido que pudieron encon-trar, doblaron la velocidad de su batería. Basta con escuchar sus demos de la época para encontrar la diferencia. La cantidad de ensayos y demos que grabó DEATH en ese año también ofrecen una buena línea de tiempo de cómo evolucionó el death metal. El álbum inédito de MASTER “Unreleased Album 1985” disponible en Internet, puede ser de interés para el lector.

El black metal, como le conocemos hoy dìa, evolucionó junto al —y a partir del— death y el thrash. Ambas estéticas se la llevaban bien entre sí la una con la otra, siendo inseparables a veces. Un ejemplo de esa ambigüedad existente entre el black, el death y el thrash de esos años es evidente para cualquiera familiarizado con las primeras grabaciones de HELLHA-MMER o de la «trinidad teurona», como se les llama a DESTRUCTION, KIREATOR y SODOM.

La propuesta musical de esas tres bandas era una mezcla de black/speed con thrash/death, hasta que llegó SLAYER y se tiró en todo, porque nadie iba a hacer lo que SLAYER hizo en el “Reign in Blood” tan bien como ellos lo habían hecho —les quedó tan bien hecho, que las influencias hardcore de ese álbum pasan desapercibidas para la mayoría de seguidores del Metal) y, ante tal maestría, muchas bandas tuvieron que buscar maneras distintas de hacer su música más extrema, porque no podrían superar lo hecho en “Reign in Blood”.

BLACK METAL AL MARGEN — CAMBIA LA MAREA
Mientras que el Death Metal se fue consolidando y popularizan-dose, el Black Metal siguió desarrollándose al margen. Los álbumes de BATHORY de 1985 y 1987, las grabaciones de SARCÓFAGO de 1986-1987, el “Deathcrush” de MAYHEM de 1987 —aunque sea por muchos considerado una mezcla de death metal y ‘funcore’, por lo jocoso de sus letras—, las grabaciones de ROOT y SAMAEL de 1988-1989, hasta la aparición del icónico “Ritual” de MASTER’S HAMMER, en 1991, que es la manera perfecta de enlazar el linaje del black metal a la escena nórdica. Todo lo anterior explica el porqué muchas personas se confunden cuando hablan de la “primera ola”.

Cabe recordar que un buen número de bandas en la escena escandinava de Black Metal, comenzaron tocando death metal, DARKTHRONE siendo el ejemplo más obvio (aunque ellos dijeran que, por sus letras, siempre habían sido una banda de black); AMPUTATION/OLD FUNERAL serían el embrión para HADES, IMMORTAL y el punto de partida para Varg Vikernes de BURZUM, a la vez que THOU SHALL SUFFER se convirtió en EMPEROR, etc. Pero, ¿por qué ese cambio de estilo? ¿Por qué la ex- plosión de Black Metal se dio entre 1992 y 1994?

«Recuerdo que Euronymous y yo solíamos bromear a principios de los 90s, acerca de que todo se arruinaría el día que la Nuclear Blast comenzara a contratar bandas de black metal, nos reíamos mucho al respecto. Estoy seguro que se sorprendería mucho de ver lo que pasó»

— Jon «Metalion» (Slayer Magazine) tomado de Black Metal: Evolution of the Cult

 Cuando el death metal comenzó a recibir más y más atención, y a ser imitado en todas partes y los ‘grandes’ sellos del momento, (especialmente Earache, Roadrunner y Nuclear Blast) contratando bandas y capitalizando el auge, un pequeño grupo de bandas tomó la decisión consciente de cambiar su estilo, para hacer algo que fuese propio y distintivo, prefiriendo la grabación de baja calidad como protesta a la tendencia sobreproducida de entonces.

«Había una ideología tras esto; era un abrazo de honestidad y una apreciación de lo puro y natural. Lo natural siempre es lo mejor, ya sea si hablamos de la música o de cualquier otra cosa. La musica natural y la mejor es (tal como la veo) música con alma, y no música que ha sido pulida durante meses en un estudio para remover incluso los más mínimos errores (peculiaridades)».

— Varg Vikernes, de BURZUM. Tomado de www.burzum.org

No habría pasado gran cosa, si no fuese porque el underground fue arrojado al ‘mainstream’ con la historia más sensacional de todos los tiempos. La historia se hizo pública, la música también, y la cantidad de personas en el black metal se multiplicó por centenares.

«El énfasis extremo en la originalidad y la individualidad dictaba que no podías copiar —o como decíamos, ‘rip-off’– a otros en manera alguna. Para cuando THOU SHALT SUFFER se unió y cambió su nombre a EMPEROR, el espíritu había comenzado a debilitarse, aunque sólo un poco.  Para fines de 1992, estaba de moda ser anti-moda […] Fue por causa de los medios que las diferentes bandas se conociero bajo la etiqueta de ‘black metal’. IMMORTAL trató de protestar cuando fueron llamados «una banda de black metal» pero eventualmente se rindieron. El espíritu había muerto. Ya no había una revuelta del black metal. Se comercializó y estandarizó, tal como había sucedido pocos años antes con el death metal».

— Varg Vikernes, de BURZUM. Tomado de www.burzum.org

A todas estas, ¿qué viene siendo ‘death metal’? Esta es un asunto que nunca se ha definido. Una voz gutural no constituye necesariamente ‘death metal’, ya que el concepto ideológico incluye bandas que no se ajustan al estilo de voz, a la vez que excluye muchas otras bandas que sí lo hacen, especialmente hoy día.

La manera como sonaba el death metal en 1990 cambió un poco el cómo percibimos hoy día el death metal de 1985. Por desgracia, no puede trazarse una línea divisoria en la inmensa zona gris que hay entre 1984 y 1989.

Pero entonces, ¿qué es ‘black metal’? Tampoco es un estilo que esté bien definido ni diferenciado. Su estética externa, que ya se manifestaba en el thrash metal del primer álbum de BATHO-RY, fue introducida de manera intencional por varias bandas escandinavas de death metal hacia 1990-1992, quedando abiertamente expuestas en los álbumes de 1994.

Por ejemplo “A Blaze in the Northern Sky” de DARKTHRONE (1992) es, según el propio Fenriz, un álbum de death metal tocado al estilo black metal, con acordes abiertos en lugar de percusivos, estos últimos cortesía de Euronymous y Snorre W. Ruch de THORNS. Por su parte, los primeros álbumes de BURZUM tienen en sus riffs cierta influencia de DESTRUCTION (en ‘Lost Wisdom’ y ‘Key to the Gate’. Sería sólo hasta álbumes como “De Mysteriis Dom. Sathanas”, “Hvis Lyset Tar Oss”, “Under a Funeral Moon” y “Transilvanian Hunger” cuando el black metal noruego logró su separación intencional del death metal.

Claro, definir géneros en retrospectiva es muy fácil; hoy día es cuestión de enmarcarlos con referentes específicos en vez de ejemplos “puros” de un estilo, mientras que definir géneros en los 80s era más cuestión de dar una motivación externa en sus letras. Y si clasificar géneros en aquel entonces era difícil; la cantidad de imitadores que pululan hoy día, carentes de esa misma inspiración, lo hace mucho peor. Si en aquel entonces los géneros se traslapaban en las propuestas musicales de las bandas (como en CELTIC FROST, por ejemplo), hoy en día lo hacen mucho más.

Parabellum - SacrilegioLA (IN)UTILIDAD DE LAS ETIQUETAS
Imitar propuestas dadas genera estándarizaciones, homogeneidad y uniformidad. Y cuando se imponen ‘cánones’ o ‘reglas’, se cohíbe la creación artística. Fue precisamente la necesidad de una identidad propia, la negativa a dejarse absorber por colectivos o grupos, la que ha motivado a muchas bandas a experimentar hasta encontrar un sonido que sea propio, que les identifique, guiados por su individualidad, a no ser borregos o quedarse en el montón. Ese ímpetu de lograr un sonido propio fue lo que destacó en Colombia a bandas como REENCARNACIÓN y PARABELLUM, que tocaban como nadie en su entonces y que, aunque muchas veces imitados, nunca han sido duplicados. Y sus creadores, incluso hoy día, no se constriñen ni se dejan refrenar por categorías ni etiquetas.

Claro, la experimentación, el ensayo y error, tienen sus riesgos, pero si Chuck, Quorthon, Tom G. ‘Warrior’ o Euronymous se hubiesen frenado de hacer cosas distintas, por el miedo a la crítica o al qué dirán, probable-mente nunca hubiésemos tenido a unos DEATH, REPULSION, HELLHAMMER, BATHORY o MAYHEM.

Pero ahora, nos frena el miedo al qué dirá la escena y nos quedamos en la zona de comfort; nos acostumbramos a ir a la fija, a darle gusto a los demás, a tocar ‘lo que nuestros fans quieren escuchar’, a repetir fórmulas y ¡ay de aquel que se atreva a salirse de la línea, porque será un casposo! Lejos quedaron los tiempos de lo visceral, de la ira y la rabia que emanara de toda una generación. Y para justificarlo, salimos con la peor barrabasada concebible: decimos que es que ya todo en el Metal está inventado. ¿En serio?  ¿Nos aburguesamos, o simplemente, al igual que los monjes de la Edad Media, creemos que ya todo está dicho y hecho, y que lo único que queda es una recapitulación constante y continua de cosas? ¿Nos habremos vuelto unos conformistas de mierda, iguales a nuestros padres? Es más… ¿quién les dijo a ustedes que la música tiene fin?

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1 comentario en “Cuando METALLICA tocaba death metal — Un escrito sobre la (in)utilidad de las categorías y etiquetas

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