El rock hizo retumbar los muros de la Catedral Metropolitana

Misa fúnebre de Elkin Ramírez - Catedral Metropolitana de Medellín

Misa fúnebre de Elkin Ramírez – Catedral Metropolitana de Medellín

Después de haber estado expuesto en el Teatro Lido de la ciudad de Medellín desde la noche del domingo 29 de enero, el féretro con los restos mortales de Elkin Ramírez, vocalista de Kraken, fue llevado a la nave central de la Catedral Metropolitana de Medellín, seguido por un cortejo fúnebre de cientos de dolientes que le acompañaron para darle un último adiós, haciendo el corto recorrido a paso lento, mientras coreaban a voz en cuello clásicos de la banda como “Lenguaje de Mi Piel”, “Todo Hombre es Una Historia” y “Muere Libre”, hasta llegar al atrio principal de la iglesia, donde la multitud concentrada en el Parque Bolívar saludó la entrada del ataúd con una ovación que sorprendió tanto a los desprevenidos transeúntes que pasaban casualmente por el lugar, como a las palomas que suelen revolotear por los árboles del parque.

(Si se están preguntando cómo son los rockeros en misa, déjenme decirles que muy respetuosos, muy sentidos en su dolor por la pérdida de Elkin, pero eso sí, en su mayoría, ¡muy poco participativos del rito y nada responsorios en los salmos!) 🙂

Luego de la eucaristía y de los últimos acordes del enorme órgano de tubos que acompañaron la ceremonia, y de unas breves pero emotivas palabras de Andrés Ramírez, hijo del cantante, quien saludó a todos los miembros de Kraken, tanto presentes como pasados, definiendo a su padre como “un héroe… así como lo debemos ser todos, héroes de nosotros mismos”, dio paso a un recital de los músicos que acompañaron a Elkin Ramírez en su banda durante los últimos diez años de su carrera musical, para interpretar dos canciones como homenaje final al “Titán del Rock”, como se le conoce a Elkin en toda Colombia.

Es para no creer. De seguro que el mismo Elkin jamás se lo habría imaginado, en ese primer ensayo de Kraken en 1984, que algún día las canciones de Kraken y las letras que escribía resonarían en las bóvedas de la imponente catedral de Medellín, emblema de la ciudad y “la construcción en adobe más grande del mundo”, como gustan decir los paisas, y mucho menos que fuera rock and roll lo que haría vibrar las columnas del templo. Previo a la presentación, el oficiante de la eucaristía —desconozco si era el Arzobispo o alguno de los sacerdotes de la arquidiócesis—  hizo un llamado a la prudencia y el orden, exhortando a los presentes a «permanecer en sus puestos» y mostrar un comportamiento «a la altura»… fue inevitable pensar “¿en qué concepto nos tienen todavía?”

Los tres “tsss tsss tsss” de los platillos del charles marcaron el compás y la banda comenzó a interpretar “Frágil Al Viento”, coreada por los asistentes a la ceremonia. Las voces del espontáneo coro se alzaron al unísono y las palabras golpearon más fuertes que un ariete las columnas, bóvedas, pisos y paredes de la catedral, restallando con la fuerza del látigo en el pecho y el corazón de todos los presentes.

Decir que un escalofrío recorrió mi espina dorsal desde la base de la espalda hasta la nuca y bajó por los hombros, brazos y manos, hasta la yema de los dedos, sería una pobre descripción de lo sentido en ese instante. Sí, era una balada, pero una balada de ROCK. Nunca el rock and roll había sonado en ese recinto, y probablemente nunca vuelva a hacerlo. Pero lo hizo. Sonó. Vibró. Retumbó. Hizo estremecer conciencias y corazones. Hizo temblar voces y encharcar ojos. Hizo lo que el rock le hace a quienes escuchamos esta música, considerada todavía por muchos como “ruido infernal”: llevarnos directo a lo más alto de los cielos, para gritar en silencio y alzar nuestras voces como una sola.

El aplauso luego de la primera canción fue apenas un aliciente para lo que se venía… “Lenguaje de Mi Piel”; el último número en la única presentación de la Coral Krakenfónica. No hubo indolentes. No hubo indiferentes. Todos a una voz. Incluso quienes habían permanecido afuera del recinto durante la liturgia, entraron a hacer parte de ese momento histórico. Porque lo fue. Dudo mucho que haya otro músico de rock en Colombia que despierte tantas pasiones encontradas, tantos amores y odios (sí, odios, porque bastante que en su momento atacaron al Titán en su propia ciudad) y, sobre todo, con tanto carisma… y que logre convocar el fervor de cuatro generaciones de rockeros para darle un último adiós. Nunca el rock sonó tan bien como hoy, y sólo Elkin fue capaz de hacerlo sonar en la Catedral Metropolitana de Medellín. Donde quiera que se encuentre, Elkin debe estar sonriendo complacido… e inmensamente agradecido.

Al final, el mismo oficiante que nos recordó lo necesario del buen comportamiento, no tuvo más que felicitar al público asistente, insistiendo en «estar a la altura» y en el «buen comportamiento», refiriéndose a la legión de rockeros “en este escenario, por así decirlo”, que había dado una lección de civismo —me atrevo a decir, contra las expectativas de los clérigos presentes, que seguro estaban haciendo fuerza—, ; a una multitud como pocas veces se ha reunido en ese sitio, con muestras de tal devoción, de una naturaleza casi religiosa, por un ícono de una música profana como el rock.

El poeta alemán Heinrich Heine escribió alguna vez sobre el día que Thor, con su gigantesco martillo, destrozaría las catedrales. Hoy vimos como el Kraken, el Titán, hizo estremecer los muros de una de ellas.

(Si te gustó esta crónica, ¡compártela! Y no te pierdas la segunda parte en el artículo: «No son las mismas ideas, pero estamos en la guerra» reflexiones a raíz de la muerte de Elkin Ramírez.

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3 comentarios en “El rock hizo retumbar los muros de la Catedral Metropolitana

  1. UNA MUESTRA DE QUE ESCUCHAR ROCK NO ENTORPECE LOS IDEALISMOS DE CADA PERSONA ,SOMOS UNA CULTURA QUE RESPETA Y DA EJEMPLO ……GRACIAS ELKIN RAMIREZ por esta gran marca TITAN POR SIEMPRE

  2. Guao gracias los que estamos lejos pudimos compartir gracias a los vídeos y ahora con tus palabras ese momento de despedida al Titán, cada uno de nosotros tenemos una historia muy personal con Kraken y despedirnos y agradecer a Elkin es necesario para nuestra paz interior………
    Diliria desde Maracay Venezuela

  3. Gracias, al leerlo me dio mucha más nostalgia y regocijo… algo confuso, mucho más de lo que me causo el domingo al asistir a su homenaje.
    La magia va en cada uno, así se le debe recordar a este GRANDE!
    Nunca muere quién se atreve a hacer su historia de frente a la tormenta!

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