Historia (metalera) de las pandemias – Parte I

Viruela. Tifus. Lepra. Cólera. Tifoidea. Cocolitzi. Fiebre amarilla. Ébola. Influenza. En más de una ocasión, estas y otras enfermedades infecto-contagiosas han acompñado –y casi acabado– con la humanidad. Te presentamos la historia (metalera) de las pandemias.

Desde tiempos inmemoriales, las plagas –de animales o de enfermedades– están asociadas a los relatos del fin del mundo, en tanto son un recordatorio constante de la finitud y fragilidad de la vida humana. La muerte es uno de los tópicos más recurrentes en las expresiones culturales y artísticas de la humanidad. Y el Metal, lejos de ser la excepción, casi parece un requisito.

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Causadas por virus y bacterias, de todas las enfermedades infecto-contagiosas hay dos en particular que, por alguna razón, ejercen cierta fascinación en los metaleros de todo pelambre y latitud: la peste y la lepra.

Aunque no es una enfermedad de rápido contagio, la carga bíbica y el estigma social alrededor de la lepra fue aprovechada por bandas como DEATH. El tema título de su segundo álbum no sólo habla de la deformidad causada por esta enfermedad causada por dos diferentes de bacteria, describiendo tanto el proceso orgánico como el estigma socia que trae consigo la enfermedad.

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Primero un brazo, luego una pierna, el deterioro aumenta
Pudriéndose mientras respiran, la muerte llega lenta
La lepra toma el mando, te lleva a tu muerte
No podrás vivir una vida normal como el resto
La lepra se extender{a con el tiempo,
tu cuerpo cambiará pronto
A una apariencia espantosa, demasiado para  soportarla
Tuberculosa, la peor,
rápida pudrición del sistema nercioso,
El daño está hecho, Descomposición de los huesos, el deterioro aumenta,
Nadie sabe el origen de esta hórrida enfermedad
— DEATH, «Leprosy»

La lepra hace presencia en la Biblia cristiana, el Talmund judío y los Vedas de la religión hindú. En tiempos bíblicos, se excluían a losinfectados con lepra (los leprosos) de sus comunidades, más por su deforme apariencia que por su temor al contagio o la muerte. Porque los pueblos de la antigüedad fueron azotados sin piedad por una enfermedad mucho más contagiosa y mortífera: la viruela.
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Causada por el virus Variola, erradicado de la faz de la Tierra en 1980, la viruela ha tenido un impacto enorme en la historia de la humanidad. Se han identificado restos humanos de hasta 10.000 años dentiguedad con rastros de viruela, al igual que en algunas momias egipcias. Pero la viruela tardaría en hacer su entrada oficial en la Historia.

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La primera pandemia que registra la historia de Occidente es la «Plaga de Atenas» que diezmó Grecia durante el segundo año de la Guerra del Peloponeso (430 antes de la Era Común). Aunque la viruela es sospechosa de causar esta epidemia, hay indicios para suponer que también pudo haberse tratado de tifus, fiebre tifoidea o una variedad de fiebre hemorrágica viral similar al Èbola. El historiador Tucídides, qien vivió, padeció y sobrevivió la enfermedad, registra que la epidemia hizo estragos en Egipto y Libia.

La siguiente epidemia, que afectaría tanto Atenas como la República de Roma, fue registrada hacia el año 412 antes de la Era Común fue por Hipócrates y Livio, quienes describen síntomas coincidentes con una influenza, indicando que la epidemia duró cerca de un año. Pero esto era apenas el comienzo.

LA PLAGA ANTONINA

«El Ángel de la Muerte llama a la puerta durante la plaga de Roma». Grabado de Levasseur a partir de Jules-Elie Delaunay..

Occidente no sabría más de pandemias hasta la era del Imperio Romano. El primer gran azote registrado en la Historia de la humanidad llegó en los días del emperador romano Marco Aurelio, «El Rey Filósofo».

Los síntomas usuales de viruela coinciden con los de la Plaga Antonina descritos por el médico Galeno sobre la pandemia que asoló el Imperio Romano entre los años 165-180 E.C. el brote inicial se habría dado entre las tropas romanas durante el asedio a Seleucia, ubicada sobre la ribera occidental del río Tigris.

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Una de las ciudades más importantes del Imperio Parto, Seleucia fue reducida a cenizas luego del asedio por ordenes del general Avidio Casio. A su regreso, las tropas romanas habrían llevado consigo la enfermedad y, desde roma, se extendió rápidamente por la Galia y los destacamentos romanos a lo largo del Rin.

Aunque se desconoce su causa real, la evidencia disponible sugiere que pudo haber iniciado en una tribu nòmada de Asia Central, extendiéndose rápidamente por la región. Registros contemporáneos chinos indican varios brotes similares en el Imperio oriental de Han, en China, durante los reinados de los emperadores Huan y Ling de la dinastìa Han.

Durante los 15 años que duró el azote, la viruela acabando con un tercio de su población, para un total de 5 millones de víctimas sólo en Europa. Desde entonces, la viruela recorrió el mundo.

En el año 400 EC, una pandemia de viruela golpeó a la India de tal manera que fue tomada como castigo de alguna deidad. Los sobrevivientes añadieron al panteón hindú a la diosa Sitala como representación, causa y cura de esta enfermedad. Hacia el año 580, el obispo Gregorio de Tours registró un brote de la enfermedad, descriiendo con precisión sus síntomas y características.

Entre los años 735-737, Japón perdió un tercio de su población por cuenta de la enfermedad. Estudiando un nuevo brote durante el silgo IX, el médico persa Rhazes elaboró el diagnóstico diferencial entre viruela, sarampión y varicela La enfermedad siguió cobrando víctimas de manera recurrente durante los siglos por venir, pero ningún brote causaría la mortandad que trajo consigo la siguiente pandemia…

LA PLAGA JUSTINIANA

«Plaga Justiniana» en el Imperio Bizantino. Imagen tomada de Medievalists.net

Causada por la bacteria Yersinia pestis, existen indicios para suponer que la peste bubónica –junto a la viruela y, en menor grado, la fiebre tifoidea– fueron responsables del descenso de población en Europa durante el neolítico, 3.000 años antes de Cristo. El primer brote registrado de esta enfermedad, entre los años 541-543 EC, desoló Constantinopla y buena parte de Europa y el Cercano Oriente, pasando a la historia como la «Plaga Justiniana».

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Emergiendo de la provincia de Quinghai, al noroeste de China en Asia Central, probablemente a consecuencia de la migración de pueblos nómadas en las estepas de Eurasia como los Xiongnu y los hunos, esta cepa de la bacteria inició su camino de muerte en el año 540, causando una gran mortandad en el Imperio Sasánida. La plaga llegó a Constantinopla en las ratas de los barcos que llevaban grano a la capital del Imperio Romano de Oriente provenientes del puerto egipcio de Pelusio, en el delta del Nilo. En este puerto, así como en la ciudad de Antioquía, la enfermedad ya hacía estragos. Pero nada comparado con la fuerza de la pestilencia en la ciudad del emperador Justiniano.

Registros de la época hablan de 5.000 muertes al día en la ciudad. De allí, la plaga se extendió por toda Europa Occidental. Luego del brote entre los años 541-543, la plaga volverìa de manera recurrente en varias ocasiones; además de un brote en las Islas Britànicas entre los años 664-689, la plaga devastarìa el Imperio durante dos siglos hasta su última oleada entre los años 746-747, asolando nuevamente Constantinopla, Cercano Oriente y el Norte de Àfrica, desvaneciéndose hacia el año 750.

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Se calcula que durante los dos siglos de este primera pandemia, la peste mató a la mitad de la población europea de aquel entonces, y a una cuarta parte de los habitantes en los puertos mediterráneos. El espectro de la peste no mostrarìa su rostro en el mundo hasta el siglo XIV, cuando se le conocerìa como la Muerte Negra. Y no sólo en Europa.

Parte II – La Muerte Negra dio primero en el thrash metal

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