¡Masacre en el Concejo de Medellín! Cobrándole al vacío un grito

Que una banda llamada MASACRE sea reconocida por el Concejo de una ciudad marcada por casi 40 años de una cruenta violencia no deja de ser irónico. Y aunque otras bandas han trascendido las fronteras del país, tal vez con mayor éxito en la escena mundial, MASACRE sigue siendo referente obligado del metal colombiano. ¿Por qué? ¿Cuál es su impacto?

«¡Cuernos Arriba!» en el cabildo de la ciudad. Foto: Alberto Mira Mora.

El metal es una expresión artística, cultural, (¿subcultural? ¿contracultura?) que, por su misma naturaleza, no es tan visible y, en Colombia, sigue manteniéndose relativamente clandestina y subterránea. Para el ciudadano de a pie puede parecer caprichoso, incomprensible y hasta chocante, que una banda que le canta a la violencia y la muerte insensata que ha golpeado al país reciba este tipo de distinciones, especialmente en una ciudad cuyo alcalde parece estar más preocupado por la imagen de la ciudad y del qué dirán de la comunidad internacional que por la situación real de inseguridad y violencia que siguen ensombreciendo a Medellín.

MASACRE es una agrupación que, sin apoyo de una industria musical, emisoras comerciales, ejecutivos de márketing, programas de televisión y noticias de farándula, no sólo ha permanecido tres décadas, realizando giras constantes por todo el continente americano, de Nueva York a la pampa argentina y llevando en alto el estandarte del Metal de Colombia y, específicamente, del llamado Metal Medallo.

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Pese a ser la primera vez que una agrupación de metal (o rock en general, porque ni Aterciopelados en su propia ciudad), recibe este tipo de galrdones, el reconocimiento hecho a la banda MASACRE y a su fundador Alejandro Emilio Oquendo Rodríguez “Alex Okendo”, no fue registrado en los medios convencionales (El Espectador, El Colombiano, El Mundo, El Tiempo) ni generó el mismo impacto en medios que, digamos, la misma condecoración entregada a J Balvin en 2017. La evidencia disponible sugiere que, en Colombia, el metal sólo es noticia cuando genera escándalo, pero no cuando se reconoce su valía como expresión artística. Y por esta misma razón, no puede esperarse que la opinión pública esté al tanto de la carrera de esta agrupación y los logros obtenidos en sus tres décadas de trayectoria.

EL CONSEJO DEL CONCEJO

El jueves 20 de diciembre de 2018, el Concejo Municipal de la ciudad de Medellín otorgó la orden al mérito Don Juan del Corral en grado plata a Alex Okendo, vocalista de la agrupación MASACRE, por «su excelsa labor artística en beneficio de Medellín, Antioquia y Colombia» destacando «su contribución a la música nacional», considerando su «sobresaliente tarea como músico, contribuyendo al arte y la cultura de Medellín» y en cuyas letras «Medellín siempre ha sido protagonista como parte de la construcción de un relato de ciudad».

Lejos de ser un reconocimiento inane que pueda dársele a cualquier rector de escuela, el Concejo de Medellín otorga esta misma distinción a figuras del arte, la cultura, la educación, la economía y la investigación. En 2018 el Honorable Concejo de la ciudad entregó esta misma distinción, entre otros, a Iván Darío Vélez (director del Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales) y al artista plástico Darío Antonio Méndez y sus 45 años de trayectoria internacional.

En 2017 se condecoró al maestro Juan Felipe Molano (quien ha dirigido más de 60 orquestas sinfónicas y filarmónicas alrededor del mundo), Lina Vélez de Nicholls (presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín) y a Julio Acosta Arango (Vicerrector de la Universidad EAFIT). Un año antes, a Jesús Alberto Martínez (presidente de la Liga Antioqueña de Fútbol) y la Universidad Cooperativa de Colombia, Evidentemente, no es una distinción que se otroga a la ligera. Pero, ¿qué impacto ha tenido MASACRE y cuál ha sido exactamente su aporte al caudal cultural de la ciudad?

MASACRE en pleno. Foto: Alberto Mira Mora.

COBRANDO GRITOS AL VACÍO

¿Cómo es que una banda llamada MASACRE, cuyo nombre y temática pareciera hacer apología a la violencia que tanto ha castigado nuestra patria colombiana, es reconocida con la orden Juan del Corral? ¿Qué aportan al caudal cultural de nuestra ciudad?

Formada en los años más cruentos de la guerra contra el narcotráfico, MASACRE han sido narradores de la realidad que les rodea; fue la primera agrupación en cuyas letras se denunciaba por igual los crímenes y atrocidades de los grupos guerrilleros y paramilitares, el éxodo de campesinos despojados de sus tierras y huyendo de balas y machetes por igual, la corrupción de la justicia y los estamentos públicos y la hipocresía de las instituciones que dicen luchar contra la pobreza pero perpetúan las condiciones que las causan.

MASACRE, 1988. De izq. a der., Alex “Trapeator” Okendo, Toño “Black Warrior” Guerrero & Mauricio “Bull Metal” Montoya. Archivo: Alex Okendo

MASACRE ilustró la violencia en las calles, el colapso institucional , la claudicación del Estado ante las fuerzas oscuras de los carteles de la droga, la profanación del suelo patrio con la sangre de sus habitantes, todo ello en cánticos tenebrosos que erizan la piel y llenan el alma de temor, logrando transmitir justamente esa mezcla de rabia, asombro y horror que genera en nostros la realidad de la violencia insensata motivada por el afán del dinero fácil y la sed de poder de unos pocos que sacrifican a la población colombiana en aras de sus pripios, mezquinos y egoístas intereses.

«¡Con odio!», ese odio que todos sentimos hacia la indolencia e indiferencia de nuestros compatriotas, ante el saqueo de los recursos públicos y naturales, la violencia ciega que borra a quien piensa diferente, la ola de violencia que ha sacudido la patria por décadas, el éxodo campesino en esta tierra de lamentos que, en medio de una justicia ramera que deja en la más vil y cínica impunidad las brutales masacres que, a semejanza de un ritual de muerte macabra, en un rito de muerte, agravan los pecados del dios del horror; una Colombia violentada, de este imperio del terror, Las cacniones de MASACRE y las letras de Alex Okendo nos recuerdan este valle de la muerte donde habita el mal. Colombia, abatida y sufrida, surcado por la guerra, nos refleja el país en sangre en el que vivimos. Flores marchitas sobre las tumbas, sepulcros en ruinas alrededor.

Este homenaje puede parecer a la vez irónico y chocante: irónico que una banda llamada MASACRE sea reconocida por el Concejo de una ciudad que aún vive una cruenta violencia y chocante que se le haga este reconocimiento a un exponente de un género, estilo y estética musical que el público general sigue asociando con lo oscuro y profano. Por ello, en este punto, debe hacerse una advertencia… ¡no nos llamemos a engaños! Lo irónico no es el nombre de la banda, ni lo chocante son las letras que escribe Alex Oquendo, las carátulas que él mismo pinta o la música de la agrupación; lo verdaderamente chocante y la ironía de todo esto es que tal vez a MASACRE nunca se le agote su fuente de inspiración.

Allí estuvimos, Metal, Punk & Hardcore: no son las mismas ideas, ¡pero estamos en la guerra! Foto: Alberto Mira Mora.

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