Metal del siglo XXI: Innovar defendiendo las raíces

“innovar” no significa “vincularse musicalmente con géneros que nada tienen que ver con el Metal”, así como el “Metal Extremo “ no tiene que ver con criterios de producción, ni de cuán pesado o rápido suene una banda. No es cuestión de radicalismos, ni de creerte “true”; es cuestión de integridad artística y musical. Y aquí te contamos porqué.

El grito de batalla de Manowar es mucho más que un eslogan; la evidencia disponible sugiere que, efectivamente, el Heavy Metal nunca morirá. Sucede que en estos tiempos agitados es fácil caer en el… ¿sofisma? ¡NO! En el Culto a la Novedad; alienados por lo superficial de nuestras sociedades, creemos que hay que hacer cosas “interesantes” para sonar “diferente”. Pero ese es el lenguaje de la industria. Por eso es que la industria ha triunfado al empaquetar cualquier cosa con guitarra distorsionada y vendértela como si fuera Metal, diciéndote que el Metal ha evolucionado, y que “el subgénero X” es “lo nuevo”, o que es “el Metal del siglo XXI”.

Sí, el Metal ha evolucionado, pero no como si fuese un árbol con distintas ramas; musicalmente hablando, y por más que te parezca lo contrario, su evolución ha sido lineal. Y en este proceso, se ha topado de tanto en tanto con los caprichos generacionales de la industria.

El nu-metal (que ni era “new” ni era “metal”) llegó y se fue. El –core está a punto de irse (sus exponentes tuvieron que modificar amoldarse y alinearse ya fuese al metal o al hardcore) y al igual que sucedió con el glam, otro tanto pasará con las “nuevas tendencias” o “Metal del siglo XXI”.

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Claro, no cabe duda que propuestas como el llamado djent (que le dicen “progresivo moderno) o los *core son muy técnicas y requieren cierta destreza y nivel interpretativos para ejecutarse. Sin embargo, desde ‘precursores’ del *core como Killswitch Engage, Dillinger Escape Plan y All That Remains, hasta bandas de más reciente cuño del llamado “djent” como Kylessa, Tesseract y Periphery, que son alabadas y aparecen continuamente en medios “especializados”, son la moda del momento. No están innovando; están reciclando cosas que Meshuggah ha estado haciendo una y otra vez desde que lanzaron el Chaosphere en 1998 (tomar ritmos sincopados en 4/4 o 6/8 en la batería para luego acomodar la guitarra y construir la canción en torno a dichos ritmos sincopados) así que no están “innovando”. ¿Son evoluciones del Metal? No.

Pero el Metal SÍ evoluciona, y SÍ innova…

Desde la época de Black Sabbath, se ha logrado quebrar límites, explorar opciones y sonidos y crear nuevas propuestas. Esta búsqueda sigue siendo válida, especialmente en un género como el Metal que se precia de innovador, de experimentar y de buscar y explorar nuevas alternativas; de no ser así, especies (subgéneros) del Metal como el speed, thrash, death y black jamás habrían aparecido. Por lo general dicha búsqueda es más interna que externa; más de ir hacia el interior que hacia afuera.

Esta exploración no necesariamente va en la búsqueda de lo más extremo, más ruidoso, más veloz o más complicado; el power metal puede ser tanto crudo y áspero como suave y pulido; el death metal puede ser técnico y brutal, pero también melódico y progresivo; el black metal puede ir tanto a extremos de velocidad como al énfasis en la atmósfera, o tomar elementos e instrumentos de la música folk o dèl industrial.

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En otras palabras, no necesariamente la exploración va siempre apuntàdole a “màs rápido que” o “màs denso que”. Es justo esa exploración lateral la que ha permitido la los diferentes estilos, fusiones, híbridos y combinaciones que han enriquecido el género, y esto se debe a que sus músicos son, ante todo, personas arriesgadas que gustan de experimentar y probarse a sí mismos qué tan lejos pueden llegar en su experimentación.

Gracias a ellos, el Metal siempre está creciendo y evolucionando. Por esta razón, los años màs recientes han visto un auge en las propuestas disonantes de bandas de black metal como Dodecahedron o Deathspell Omega; death metal cavernario como Antediluvian o Mitochondrion; power metal como Satan’s Host o Charred Walls of the Damned; el doom se ha adentrado en territorios fúnebres o llenos de hierba y humo.

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Pero cuando la búsqueda por lo extremo se basa en cuántos riffs puedes incorporar a una misma canción, qué tan rápido puedes tocarlos, o cuántos beats por minuto alcanzas en la batería, la propuesta termina convirtiéndose en una mierda, por una sencilla razón: porque se incorporan estos elementos pensando en el efecto más que en las canciones, porque la propuesta se vuelve prefabricada, porque el énfasis está en los detalles más que en la canción misma.

Ese es el problema con las “nuevas tendencias”; se fijan más en los detalles, y construyen sus canciones en torno a esos detalles, de modo que su propuesta musical dependa de esos detalles. No se trata del virtuosismo, la destreza para ejecutar cambios de tiempo, qué tan brutal suena, qué tan rápido o lento se toca, cuál es el gutural más profundo; estos elementos de nada sirven si no están al servicio de la canción. El “propósito” del metal no consiste en tener el sonido más ruidoso, ni el más rápido, ni el más “brutal”. Si el Metal tiene un “propósito”, es el mismo que el de cualquier otra expresión musical: crear una experiencia musical significativa en el oyente, partiendo de LA MÚSICA, y no partiendo de valores o estándares de producción, si el tono de la guitarra es más “gordo” o de qué tanto sea el volumen del bombo de la batería…

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El Metal es justo eso: Metal. Sea heavy, power, speed, thrash, death, black, etc., no se trata de qué tan extremo es, sino de los riffs, la imagen, la música y la pesadez de cada especie (subgénero).

Altars of Madness aparece en 1989 y marcó el límite para la época de brutalidad y malignidad que el Metal podía alcanzar. Aplastaba a cualquier Death o Possessed. Dejaba por el piso a tus Slayers, Kreators o Sodoms, bandas que alguna vez fueron consideradas las más brutales del planeta. Hoy día existen bandas más rápidas, más densas, más pesadas, más “brutales”, pero pocas pueden reflejar el abrumador poder de una canción como ‘God of Emptiness’.

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Onward to Golgotha es tal vez uno de los álbumes más crudos, oscuros y brutales en la historia del Metal. Puedes compararlo con cualquier álbum de Cannibal Corpse y jamás sentirás la pesadez y la abrumadora sensación de que estás a punto de ser atrapado por entes monolíticos provenientes de terribles planos astrales profiriendo blasfemias inimaginables, una oscuridad aplastante que te reduce haciéndote añicos y los arroja al vacío infinito del espacio.

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Uno de los primeros encuentros de este autor con el black metal fue el álbum Worship Him de Samael. Escuchar ‘Into the Pentagram’ por primera vez era como escuchar a Vorphalack hablando con la voz del mismo Satán en persona. Ese álbum es otro ejemplo de atmósfera y pesadez, pero distinta. ‘Total Consecration’ del álbum Blood Ritual, es sólo piano/teclados y voz, pero es pesada y opresiva como el infierno mismo.

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Luego escucha ‘To Our Martyrs’ del álbum Ceremony of Opposites; Vorph vuelve a sonar como una encarnación de Satán (o Cthulhu), mergiendo y irguiéndose sin miedo desafiando al propio Dios, alzándose con la majestad y el poder de la oscuridad primigenia.

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Los álbumes citados son hitos en sus respectivas especies (subgéneros). ¿Y saben una cosa? No importa la pesadez que haya alcanzado el Metal moderno en sus estándares de producción; ninguna de las bandas de “nuevas tendencias” pueden reflejar los sentimientos, sensaciones y paisajes sonoros aquí descritos. Hoy día son pocas las bandas que logran retratar esa oscuridad propia del death metal como Immolation en Providence

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La música es una experiencia subjetiva. Pero escuchar lo más reciente de Meshuggah o cualquiera del llamado “djent“, virtuosas sin duda, con integrantes musicalmente diestros en sus instrumentos, pero sin algo qué mostrar más allá de cuán hábiles son para manejar cambios de tiempo.

Esucha una canción de Burzum y te transmite misantropía y desolación; escuchar Nightmares of the Dead es como sentir que Peter puede matarte sólo con el poder de su voz gutural, o que Tomb of the Mutilated te hace creer que Chris Barnes, de hecho, devora cadáveres. His majesty at the Swamp de Varathron es una oscuridad totalmente distinta y rebosante de orgullo en las antiguas tradiciones helénicas…

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…mientras que sentarse a escuchar Empyrium es sentir la tristeza en las letras yla voz de Markus. Todas estas bandas son muy diferentes entre sí, pero todas ellas transmiten algo mucho más profundo que los criterios de producción: es una combinación de letras, el contenido, la interpretación, la atmósfera.

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Y si me preguntan, el djent, el mathcore y todo ese masacote llamado “nuevas tendencias” no son màs que hardcore/rock pesado alternativo tocado sin alma, cuyos músicos lo interpretan asì sólo para demostrar que pueden hacerlo. Pero bueno; si esta generación de nerds que se inventan sub-sub-sub-géneros del Metal sólo para justificar su gusto por cualquier cosa con guitarras distorsionadas y voz gutural así no sean Metal, y sentarse en algún bar hipster para escuchar música de la cual nadie se acordarà en tres meses, que así sea; no tendrán un público masivo, ni crearán canciones clàsicas que duren generaciones, soportando la prueba del tiempo.

APÉNDICE: PORQUÉ EL UN-METAL, METALCORE, DJENT, NO SON METAL
En el sentido estrictamente musical, el Metal se distingue de otros géneros por su ritmo; no es sincopado, es decir, sus acentos no se marcan en tiempos dèbiles del compàs, sino que se marcan en los tiempos fuertes. Y por “ritmo” no sólo se refiere a la batería, sino a la manera de ejecutar los riffs de guitarra. No necesitas ser músico para entender estos conceptos; tan sólo necesitas tener un oído entrenado para apreciar las diferencias.

Que bandas como Korn, Limp Bizkit o System of a Down,y màs recientemente All That Remains o Tesseract, tengan guitarras distorsionadas, ritmos lentos o rápidos, ciertos tonos de guitarra y afinación en Re, en Do, o en Si, no las hace Metal.

Musicalmente hablando, el un-metal, el *core y sus variedades, o el mencionado djent, no son Metal por una sencilla razón: sus riffs están más cerca del grunge, el rock alternativo o el hardcore que del Metal. Lo que estas nuevas tendencias “tomaron prestado” del Metal fue el tono de guitarra. Y si te adentras en la teorìamusical, y disecas los riffs de Judas Priest, Iron Maiden, Morbid Angel o Burzum, encontrarás rasgos comunes entre ellos, ausentes en las ‘nuevas tendencias’.

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4 pensamientos en “Metal del siglo XXI: Innovar defendiendo las raíces

  1. Comparto en buena parte tu opinion. Sin embargo no haz de considerar que los riffs de los pioneros del grunge (un Alice In Chains, Soungarden, TAD, etc.) se basaron en el mas autentico metal setentero de Black Sabbath.

    El metal, sobretodo en la decada de los 90 y 2000 , fue victima de un manoseo industrial excesivo a la etiqueta al igual que el punk lo fuera en los 80. Asi el llamado nu-metal por ejemplo tiene tan poco del verdadero espiritu del metal como la new wave lo tuvo del punk. Asi dicho Linkin Park es a grupos como Motorhead, Iron Maiden y Metallica lo que Duran Duran o B-52’s lo fue a The Ramones o Patti Smith. Un reflejo estilistico, un mal chiste.

    Buena entrada. Saludos.

  2. No estoy de acuerdo en algunos puntos que plantea el artículo, puesto qué habla del metal de una forma general y no específica, me explico; Para cada una de las personas que escucha metal, el concepto y la sensación que proyecta este, suele ser percibido de forma diversa, es decir, cada una de las personas aprecia el metal de diferentes maneras. Luego no puede discernir lo que las bandas quieren reflejar en su público, puede que usted no considere metal algunos subgeneros, pero para otras personas puede ser lo bastante valido y reconfortante. Es menester enfocar un poco el artículo, a lo que realmente las bandas con su música, quieren proyectar en su público. Habría que mirar artículos, entrevistas, blogs, podcasts, etcétera. de cada una de las bandas y analizar su punto de vista frente al tema.
    Por lo demás, me parece que es un artículo interesante y que vale la pena analizarlo a profundidad.

    Gracias.

    • Cordial saludo,

      Más allá de una simple opinión subjetiva, en este artículo se hace referencia a un elemento distintitvo para diferenciar lo que “otras personas puede ser lo bastante valido y reconfortante”. Cada quien puede tener su opinión, claro;pero una opinión no es lo mismo que un argumento. Y el argumento de este artículo es netamente _musical_ (no desde la apreciación musical, sino desde la teoría musical).

      De esta manera, el que en el artículo “no considere metal algunos subgeneros” (sic) dista mucho de ser una opinión. Es un argumento y está bien sustentado desde el punto de vista estrictamente musical.

      Ejemplo: el hardcore se caracteriza por ritmos sincopados. el Metal carece de ellos. En el momento que el Metal incorpora ritmos sincopados, deja de ser Metal. Simple. Sencillo. No es una opinión; es un hecho.

      ¿Esa combinación produce un subgénero? No. Musicalmente hablando, es un híbrido. Y como todos los híbridos (nu-metal, *core, glam), durará poco.

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