Parte VII — Doom Metal: quisiera una dosis de Sabbath para llevar, un poco épico en el centro y metálico en los bordes, por favor

[Parte VII de la serie “Cursillo de Historia del Metal: Porqué los géneros del metal se llaman así”]

¡ATENCIÖN: esta serie no se trata sobre la historia de cada subgénero, ni sobre si X banda es de tal o cual género, sino sobre el origen de la etiqueta. Al terminar de leerla, la pensarás dos veces antes de debatir sobre si X banda es de tal o cual género.

Candlemass - Epicus Doomicus Metallicus (1986)

Candlemass – La alineación del Epicus Doomicus Metallicus (1986)

Antes de iniciar tu lectura, es necesario hacer una precisión, común a toda nuestra serie. A riesgo de que los músicos de academia les repulse la siguiente simplificación, en el sentido estrictamente musical, podría decirse que los ‘subgéneros’ del Metal corresponden a especies (heavy, speed, death, black, doom), que al cruzarse con otras especies musicales generan híbridos (donde los elementos de origen siguen siendo identificables (como en el gótico, el sinfónico, el sludge o los -core) o generan fusiones (donde dos o más elementos se combinan creando algo totalmente distinto, como el thrash o el grindcore).

Black Sabbath - Paranoid (1970)En este orden de ideas, y en el sentido musical, el doom (especie) tendría elementos de estética (como el timbre de la voz, que puede ser lírico o gutural, la distorsión y/o el tono de guitarra, y la producción, que puede ser ‘cruda’, es decir, sin mayor edición en estudio, o ‘sucia’, es decir, con una ecualización difusa); y de estilo (haciendo referencia al énfasis en los riffs, en el tempo, la atmósfera, la melodía, la disonancia, las escalas o cromatismos, etc).

Sin embargo, todas esas sutiles diferencias que tanto nos gustan a los metaleros, esos matices y ‘pinceladas’ propias de la academia y del lenguaje netamente musical, son borrados de un mantazo y pintados con brocha gorda por la industria y el marketing, para quienes resulta mucho màs fàcil (y mercadeable) hablar de ‘gènero’ y ‘subgènero’, convirtiendo cada preferencia de estilo y estética en un subgénero aparte, con un único propósito… ¡para vendértelos mejor!

Esa es la razón por la que tenemos toda esa ramificación de sub-sub-sub-subgéneros (death/atmospheric/funeral/drone), en su mayorìa altamente innecesarios.

Dicho lo anterior, ¡prosigue con la lectura!

Witchfinder General - Death Penalty (1982)

Witchfinder General – Death Penalty (1982)

Tal vez el primer subgénero del Metal, y el más cercano a sus raíces con BLACK SABBATH, los himnos fúnebres y la oscuridad paranoide, el doom es de las pocas manifestaciones del Metal que le da más énfasis a la atmósfera y las emociones que evoca, que a la velocidad, agresividad o destreza interpretativa del instrumento. Melancólico, sombrío, denso y aterrador, la música es tan pesada que apenas puedes moverte, y unas letras que aluden a la angustia, el desespero y la inevitabilidad del destino y el màs allà, produciéndote una sensación de condena inevitable.

Por si fuera poco, es tal vez la única especie del metalque no se restringe a un único estilo tímbrico de voces: encontrarás desde voces líricas a rasgadas, guturales, girtos y susurros por igual. Pero, ¿de dónde toma su nombre?

Aquí, también se tienen dos hipótesis:

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Black Sabbath - Hand of Doom Boxset (1984)

Black Sabbath – Hand of Doom Boxset (1984)

1) Hand of Doom: esta canción de Black Sabbath habría dado nombre a la densa música que durante los años 80s interpretaba un puñado de bandas como WITCHFINDER GENERAL y PAGAN ALTAR en Gran Bretaña, y por SAINT VITUS, PENTAGRAM y TROUBLE en Estados Unidos. Considerado ‘aticuado’ por muchos seguidores del emergente thrash de la década, y sin importar las preferencias del mercado por sonidos más agresivos, estas bandas seguían fieles al estilo explorado por BLACK SABBATH durante los años 70. Muy linda hipótesis pero sin fundamento; a estas bandas siempre se les consideró simplemente como ‘Metal’.

Por ello, es pertinente examinar la segunda hipótesis.

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2) Epicus Doomicus Metallicus: con apenas un par de demos, los suecos CANDLEMASS estremecen al mundo del metal con su énfasis en una voz masculina l{irica pero profunda, casi operàtica, que cantaba a la inevitabilidad del destino y la fatalidad (la palabra doom significa justo eso: condena, destino, fatalidad), la angustia y el desespero que produce el más allá, acompañada de riffs densos y lentos, una vez màs en contra corriente a tus Kreators, Sodoms, Destructions y sus clones. Con un latinajo macarrónico que querìa significar “Epic Doom Metal”, el álbum debut de CANDLEMASS no vendió para nada bien, pero abrió las puertas a bandas como los también suecos STILLBORN y los estadounidenses SOLITUDE AETERNUS.

Dark Passages (1991) recopilación con bandas de doom metal, del sello Rise Above Records

A partir de 1986 surge una oleada de bandas que interpretaban un heavy metal cuyo estilo común se inclinaba más por la afinación grave, tonos de guitarra bajos y tempos lentos, estilo que la prensa especializada comienza a llamar Doom Metal: los suecos COUNT RAVEN y los estadounidenses PENANCE, REVELATION y ASYLUM/OBSTINATION.

Pero esta experimentación y el ir contra la corriente de la segunda mitad de los 80s no se dio únicamente en el Metal, y el impulso creativo llevaría a cruzar límites y romper fronteras, dando paso a tres híbridos: el sludge, el stoner y el gótico.

HUMO Y ALQUITRÁN: STONER Y SLUDGE
Inspirándose en el Lado B del álbum My War (1984) de la banda de hardcore BLACK FLAG, los integrantes de una agrupación proveniente de esa escena hardcore llamada MELVINS tomaron su amor por BLACK SABBATH y lo añadieron a su propuesta, grabando en 1987 el álbum Gluey Porch Treatment, considerado el precursor de lo que la prensa especializada de entonces bautizó como sludge (lodo), debido a lo denso de la música.

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Otro híbrido nacido del impulso creativo de romper esquemas y límites impuestos por los fans y la prensa especializada, es el hoy conocido como stoner; mezcla de doom tradicional como SAINT VITUS y WITCHFINDER GENERAL con el rock ácido y la psicodelia de bandas de los años 70, en un estilo adelantado por los californianos SLEEP en su álbum Volume One (1991) y KYUSS en sus álbumes Wretch (1991) y Blues for the Red Sun (1992), y desarrollado a mediados de los 90s por los britànicos CATHEDRAL y los suecos  SPIRITUAL BEGGARS, el estilo no tendría una etiqueta distintiva hasta 1998. Y esa es la historia:

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VA – Burn One Up! Music for Stoners (1997)

En 1997, la disquera Roadrunner decidió prensar una recopilación que agrupase bandas en su plantilla de rock alternativo que, por su estilo musical y su estética de producción ‘retro’, tenían cierta similitud con el rock psicod{elico de los 70. El tíulo de dicha compilación, Burn One Up! Music for Stoners es una clara alusión al consumo de cannabis; ‘stoner‘ es un término del inglés utilizado para denominar a los fumadores de marihuana. Asociando el consumo de yerba con el rock psicodélico, a un ejecutivo del sello se le ocurrió la brillante idea de empaquetar estas bandas con la etiqueta de ‘stoner rock‘.

Una vez más, el estereotipo de rock=drogas fue convertido por la industria en una exiitosa estrategia de márketing con un único objetivo: VENDÈRTELO. Y les funcionó. Y caíste: por eso es que bandas como la californinana ACID KING y la británica ELECTRIC WIZARD terminaron bajo la etiqueta de ‘stoner metal‘, generando debates y disputas entre fans que se pelean por un recurso de mercadeo.

DESTINO, FATALIDAD Y CANTOS FÚNEBRES: EL DOOM EN LOS 90s
Mientras la psicodelia, el acid rock y el hardcore hacían de las suyas con el stoner y el sludge, las bandas de Metal Extremo estaban llegando al colmo de la velocidad. Cuando el grindcore tocó las bartreras del blast-beat poniendo a prueba los límites de cuán rápido se podía tocar, muchas bandas comenzaron a dirigir su mirada a las raíces del heavy metal, contemplando ese otro aspecto evocativo de la música extrema: el desespero, la angustia y la impotencia que se siente ante la fatalidad y la inevitabilidad del destino final: la muerte.

Winter - "Into Darkness" (1990)

Winter – Into Darkness (1990), el “otro” álbum pionero del doom/death

Aunque AUTOPSY introdujo los ritmos lentos en el death metal, tocar lento NO ES lo mismo que hacer doom; en realidad serían el álbum debut de PARADISE LOST y el de la efímera banda de culto neoyorquina WINTER (disuelta en 1992), los pioneros de este híbrido al que los fanzines de entonces llamaron doom/death, ya que combinaba elementos de ambas especies; la brutalidad del death metal y la atmósfera oscura y ritmos lentos del doom. explorado por los también británicos CATHEDRAL, y continuado por bandas de varias latitudes como los australianos dISEMBOWELMENT y los fineses UNHOLY, GOD FORSAKEN y THERGOTHON.

La experimentación dentro del doom/death metal seguiría durante los 90s en una variedad de estéticas y estilos que serían ‘clasificados’ en ‘subgéneros’ por la masa que tenía que ponerle nombre a lo que no entendía.

THERGOTHON - Fhtagn-nagh Yog Sothoth (1991)

THERGOTHON – Fhtagn-nagh Yog Sothoth DEMO (1991)

Tal vez la variante más extrema del doom/death sea el llamado funeral doom, un estilo que lleva la lentitud y pesadez a nuevos límites. Creando una música depresiva, atmosférica y fuertemente distorsionada, acompañada de profundos cantos y voces guturales y cavernarias, el término funeral doom puede deberse a dos cosas: la manera de interpretar la música, lenta y solemne, apropiada para acompañar un funeral o una procesión fúnebre, o bien por la banda noruega FUNERAL.

Este estilo, que tiene sus pioneros en la fascinación fúnebre finlandesa de THERGOTHON sería retomado por los australianos PARAMAECIUM y MOURNFUL CONGREGATION, y llevada a extremos por los también fineses SKEPTICISM.

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Pero si las bandas de Finlandia llevaron al doom a la suma distorsiòn y lo extremadamente solemne y depresivo del Funeral Doom, y las noruegas como GODSEND y THE 3RD AND THE MORTAL trabajaban la idea de pintar ‘paisajes musicales’ llenos de misterio y desesperanza con algo que llamaron Atmospheric Doom (?), en las islas británicas el doom tendría otra derivación. .

Mientras en el Reino Unido la línea de los suecos CANDLEMASS era seguida al pie de la letra por SOLSTICE, y el doom/death era llevado a otro nivel por gente como CATHEDRAL, gente de PARADISE LOST, junto a MY DYING BRIDE y ANATHEMA, (las otras dos bandas de la tríada del sello Peaceville), comenzaron a experimentando con más sonidos tomados de otros géneros.

Dicha experimentación de estèticas y estilos tomados de especies del rock, abrió las puertas a otro híbrido dentro del metal que se haría muy popular en los 90s, con una etiqueta totalmente arbitraria: el “gótico”.

Y el caprichoso origen de esta etiqueta, es justamente lo que leeremos en nuestra siguiente entrega…

Conociendo lo anterior, y sabiendo que se debe más a estrategias de márketing que a otra cosa, ¿seguirás peleando por clasificar y categorizar en géneros y subgéneros? ¿Seguirás engatusado mordiendo el anzuelo del mercadeo, o disfrutarás la música sin caer en esos sofismas de distracción, maquinados por ejecutivos y publicistas de la industria? La decisión es tuya.

Siguiente: Parte VIII — Gótico: ¿Què tienen en común las tribus godas con los góticos, y la catedral de Notre-Dame con Drácula, y todos esos con guturales y sopranos?

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