Tras las Huellas de los Malditos: una interpretación sonora de la fatalidad o el arte como salvación

Nota previa: este texto fue escrito en la cima de la emergencia del Black Metal y su conquista del mundo entero, 1996 años después del nacimiento del bastardo. Ha sido recuperado de su versión manuscrita y por primera vez presentado en formato digital a propósito del caso Wierbach. [Especial para Crónicas Estigias, por: Juan Sabbath (Juan Carlos Mendoza-Collazos)].

Cúcuta, Colombia, noviembre de 1996

«El demonio posee perspectivas amplísimas sobre Dios, por ello se mantiene tan lejos de él: el demonio, es decir, el más antiguo amigo del conocimiento».
— Friedrich Nietzsche

I. INTRODUCCIÓN
He titulado este escrito «Tras las huellas de los malditos…» porque después de un siglo del surgimiento de estos pensadores que tuvieron el genio extraordinario de definir la existencia del hombre con precisión, gravedad e intensidad; su obra ha dejado una marca imborrable en el pensamiento humano que inspira con fuerza la creación artística y la interpretación del mundo en nuestros tiempos.

Baudelaire, Rimbaud, Nietzsche, Cavafis y antes D. A. François, pensadores que dejaron su huella, como era de esperarse, en artistas y habitantes de este agonizante siglo. Considerados malditos por una sociedad hipócrita que desdeña y acusa cualquier intento serio de la búsqueda de la verdad, condenando los esfuerzos por abandonar una existencia reptiliana que busque la trascendencia del ser. Malditos que ahora ofrecen sus huellas a los espíritus errantes con la sensibilidad para seguirlas. Uno de ellos es Varg Vikernes,

Louis Cachet, a.k.a. Varg Vikernes, a.k.a. Count Grischnack

Louis Cachet, a.k.a. Varg Vikernes, a.k.a. Count Grischnack

Noruego, nacido en Bergen el 1 de febrero de 1973, pensador y músico, heredero de ese impulso agudo y desarticulizante propio de Nietzsche y de esa fatalidad irresoluta de Cavafis. Vikernes es la síntesis suprema de arrogancia y odio hacia la existencia decadente, la cual no brinda otra opción que un nihilismo absoluto, una necesidad urgente de expresión, o en palabras del filósofo norteamericano Spinoza Ray Prozack: «la cuestión es desaparecer la paranoia y la insania de la humanidad viviendo en un rechazo al miedo y a la muerte, cambiándolo por un vital, intencional y distintivo nihilismo que afirma la nada como una salida dentro de los más profundos reinos del pensamiento». De lo anterior: …la fatalidad o el arte como salvación”.

Ya que la introducción ha sido una extensión del título, por último, es …una interpretación sonora… por cuanto la creación de Varg Vikernes se expresa en música.

A continuación se amplían estas líneas con el ánimo de formular un marco crítico sobre las propuestas de este artista, digno representante de la fatalidad contemporánea, que identifica a tantos seres humanos y que plantea una salida a la decadencia legada por la tecnocracia consumista y la moral judeocristiana.

Es preciso una aclaración, a manera de advertencia, dado que es posible que el lector no este familiarizado con las corrientes artísticas contemporáneas, en donde es común utilizar estéticas que pueden resultar una directa agresión a los “hábitos” estéticos o de consumo del espectador u oyente. Se hace imprescindible, para diseccionar la obra de Varg Vikernes, una apertura mental y un ánimo espiritual dispuesto. Es esencial también cuidar los prejuicios superficiales y las conclusiones apresuradas. Alejemos esa tendencia masiva al consumo superficial del conocimiento que oculta las diferencias, estigmatizando de manera imprudente y pericrítica.

Tras esa salvedad, la invitación es a dejarnos invadir de esa percepción intensa y grave del mundo, expresada por este hijo de los malditos.

II. ANÁLISIS ARTÍSTICO Y FILOSÓFICO DE LA OBRA DE VARG VIKERNES

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Los países nórdicos traen a nosotros una imagen de orden, prosperidad, evolución y progreso. Noruega, Suecia, Finlandia desde una perspectiva tecnocrática se cuentan entre los países más desarrollados del planeta. Sus índices de criminalidad son muy bajos y el ingreso per cápita elevado.

Sin embargo, desde una perspectiva espiritual, estos países que aseguran bienestar material a sus ciudadanos son el caldo de cultivo para que ellos mismos tengan una opción distinta a la cultura del consumismo y el hedonismo, aprovechando sus comodidades y despreocupaciones materiales para profundizar en el desarrollo de su propio entendimiento.

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Cuando el afán diario de un humano no es la supervivencia, es posible que haya un mayor interés por pensarse a sí mismo, en condiciones favorables de información, conocimiento y tiempo. Se hace comprensible, por tanto, que un artista abandonando la adolescencia, haya logrado estructurar una propuesta artística basada en una filosofía que no solo resulta controversial y disidente, sino que promueve un nuevo orden social y moral.

Varg Vikernes ha vivido todo el tiempo en Bergen [2]. Cuando contaba con 16 años propuso por primera vez una creación musical que dio a conocer con el nombre de Urak-Hai a la que abandonó por un lapso de 5 años para finalmente crear toda su propuesta bajo el nombre de Burzum, que traduce “Espíritu errante” como evidente alusión a la imposibilidad de encontrar sitio, equilibrio, armonía existencial en este mundo, que contradice sus ideas.

Max Ernst - A Week of Kindness

Max Ernst – A Week of Kindness

En este punto, hallamos ya, los primeros nexos con los malditos, de hecho Nietzsche se caracterizó siempre con una constante insatisfacción existencial, al no encontrar interlocutores válidos en su época. Tras estructurar toda su propuesta con una directa influencia de este pensador, junto con la visión aguda y precisa de Baudelaire y la apostasía desenfrenada de Cavafis, Varg Vikernes se dispone a desatar toda su inquietud filosófica y artística en una obra colmada de pasión e intensidad.

Pero cabe un comentario a manera de pregunta. ¿En dónde radica el valor artístico de una propuesta que ha sido tan predefinida por pensadores 100 años antes?

  • Primero. Es interesante observar que la vigencia del discurso de los malditos es asombrosamente alta. En verdad, nada o muy poco ha cambiado. A excepción de que muchas personas comprenden con mayor perspectiva su legado, es cruel afirmar que la humanidad ha empeorado. Ya son conocidas las fuertes críticas a la pos-modernidad. No hace falta detenernos en este punto. El hombre como nunca antes, ha perdido su identidad como diría McLughan, también ha perdido su memoria, retomando una fórmula de los Tairona. Estamos en la era de lo momentáneo, lo superficial, de la imagen, la apariencia, los moralismos y la hipocresía meliflua3.
    En este avivamiento de la decadencia, la sensación de inconformidad se dispara, la necesidad de liberación se hace incontenible, el sopor existencial es mucho más justificado y el potencial de creación se ve, por tanto, beneficiado.
  • Segundo. Las anteriores condiciones hacen necesaria una reinterpretación. Es necesaria una agudización de la expresión, es justo adecuar las críticas a la modernidad en la posmodernidad, que agravan su sustento. Críticas harto conocidas por Nietzsche o Baudelaire y anticipadas con clarividencia sibilina por D. A. François hace más de 200 años. Y para ello es necesario un nuevo y original vehículo de expresión [4].
  • Tercero. La música es el medio más poderoso de afectar la sensibilidad humana y Vikernes lo sabía. Pero ¿Cómo ser original en un arte que es tan antiguo como la vida misma? Por un lado, Vikernes participa de la liberación del sonido. Según Aaron Copland (compositor americano, pianista y director de orquesta) en la música existe cierta tendencia a evitar las transgresiones y miedo a aventurarse en exploraciones sonoras, lo que ha mantenido la creación musical atada a los clásicos y por ende atascada y atrasada con respecto a las demás manifestaciones artísticas en donde las transgresiones son tan frecuentes y aceptadas. Vikernes propone una sonoridad transgresora en extremo, producto de una juiciosa traducción audible de su filosofía.

Captura la fatalidad y el existencialismo magistralmente en una obra que nos resulta fuerte, imponente y a la vez depresiva, llena de odio, intensidad, trascendencia. Y llena también de originalidad. Su estética es la estética del caos, la simplicidad de lo supremo. Una exposición altamente imaginativa, llena de alegorías paganas que enriquecen la sombría atmósfera que rodea su obra. El impacto es inminente e ineludible, trastoca nuestros sentidos y nos embarca en un viaje hacia parajes misteriosos, viajes astrales en medio de la nada. Eterno retorno, regreso a los primeros orígenes, dioses y creencias. Paganismo puro. Orden del caos.

Aquí radica su valor y como es tradicional, poco entendido en su tiempo, hecho para el hombre del futuro. Originalidad hallada en la fórmula que ya nos explicaba Milton J. Tornamira [5]: «Salir del tópico, desbloquear la percepción y acceder a una experiencia no codificada, implica afrontar la experiencia del caos. El caos es condición inmanente de la creación (…) no existe experimentación sin peligro».

Burzum - Burzum (1992).

Burzum – Burzum (1992).

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La primera obra musical de Varg Vikernes es una compilación de diferentes periodos de concepción entre 1988 y 1992, año en que reúne sus obras en una producción titulada BURZUM “Espíritu errante” para ser ofrecida por correo a un selecto grupo de posibles oyentes que de una u otra manera estaban orientados hacia los mismos intereses. Seguida, en el mismo año, de su continuidad conceptual con “Lo Que Alguna Vez Fue” (Det som engang var, en el original) serán las dos obras en la que detendremos nuestro análisis.

Es preciso anotar que Vikernes ha seguido con su afán de difundir sus ideales de manera sistemática, hallando para ello el medio más adecuado para tal fin, según el momento. Es así que sus dos primeras obras, aquí mencionadas fueron continuadas en Hvis Lyset Tar Oss (1994) y Filosofem (1996).

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Hemos dicho ya que la obra de Varg Vikernes se sustenta en la influencia de los malditos, en especial Nietzsche, Baudelaire y Cavafis. Punto que ampliaré a continuación.

Nietzsche [6] promovió el sentido de inconformidad, acompañado de cierta fatalidad y depresión –compasión7- por el ser humano y su banal sentido de la existencia, que inspiraría esa atmósfera patética y cruda de toda la creación de Varg Vikernes, así como un odio, sabiamente trasmitido en su música, hacia instituciones y culturas que son culpables de la decadencia.

Charles Baudelaire, c. 1882

Charles Baudelaire, c. 1882

Baudelaire sin duda, dotó a Vikernes de esa visión precisa y afilada de su tiempo, en donde es tan aberrante el orden moral imperante que la decisión es el mal. Vikernes cultiva las flores del mal encarnadas en Satán como el opositor, en palabras del propio Varg: “sólo acepto mi identificación con Satán, en el sentido de opositor, adversario, lejos de ese insípido concepto difundido por la iglesia y los medios”. Al igual que el poeta, ve en Satán la salida y mejor representación del anhelo de separación y oposición a este mundo decadente.

Antes de ceder a juicios morales es importante atender a la fenomenología de mal (Nietzsche), en donde es clara la revalidación del mal como parte esencial de la existencia. Varg nos dice: «Cuando los humanos crearon el “mal”, el poder del mal sobre el mundo se hizo más fuerte. No hay nada extremo en mi opinión. Lo que los idiotas llaman mal, yo le llamo la verdadera razón para sobrevivir, la lucha es evolución, la paz es degeneración, solo los ciegos pueden negar eso».

Para precisar la profunda concepción del mal, tal como lo entiende Varg Vikernes, observemos la síntesis realizada por Spinoza Ray Prozak en su fenomenología del mal a partir del estudio de la filosofía de Nietzsche:

«El mal es una fuerza fundamental en el Universo (…) La fuerza del mal radica en el caos: fuerza natural que crea y destruye (…) el mal promueve un naturalismo que invita a la competición (adversidad al otro), adaptación orgánica -preservación – (pasión, lujuria) y renovación (destrucción)».

Por último Cavafis, el poeta griego que mejor define la personalidad de Varg Vikernes, es el espejo en el que refleja su alma. Cavafis contagia a Vikernes su espíritu apóstata, la mejor manera de entender esto es citando un ensayo realizado por Francisco Rivera sobre la obra de Cavafis, en donde sin duda podríamos sustituir el nombre del poeta, por el de Vikernes, veamos: «Cavafis (Vikernes) se entregó valientemente a su destino de convertirse en un testigo solitario de primer orden de la angustia de nuestro tiempo, atormentado por un pesimismo para el que sólo su arte era el remedio, intentos de calmar el dolor por la imaginación y el verbo».

Burzum - Aske (1993)

Burzum – Aske (1993)

Sin embargo, ese pesimismo se torna violento, activo, al igual que Cavafis ve su arte como salvación, pero no solo eso; en Vikernes también es un instrumento, un medio, un método de difundir sus ideas, proponer una renovación, un retorno a las antiguas creencias erradicando de manera directa las causas de la decadencia, sin temor a denunciar, señalar, atacar e incluso destruir – aunque sea simbólicamente [9] – instituciones, dejando de lado el acto simple de criticar, sin proponer, sin atacar.

La apostasía desenfrenada Cavafiana, ofrece a Vikernes un anhelo, una causa de creación y de acción, no solo un motivo de burla y aversión hacia la religión imperante. En sus propias palabras:

«Básicamente, soy un adorador de Odin, dios de la guerra y la muerte. Burzum existe exclusivamente para Odin, El enemigo número uno del dios cristiano (…) Mi principal pretensión es crear el máximo terror posible, sensación de caos y agonía sobre los idiotas y amistosos cristianos».

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Este intento de retorno al politeísmo pagano es una fuente de inspiración lírica en la obra de Varg Vikernes, lo cual amplía el valor estético de su obra al permitir recrear poéticamente la fascinante mitología nórdica, como veremos más adelante. Pero este paganismo no es puramente decorativo. Se sustenta también en una profunda teoría de la existencia, además de las conexiones que el paganismo tiene con las ideas ya expuestas hasta este punto; teoría que coincide con la concepción del mundo que aparece en múltiples culturas antiguas, como es el caso de las nuestras. Los indígenas de esta región también niegan el materialismo consumista que atenta contra la vida y la supervivencia de la especie. Es curioso anotar aquí que estas cosmogonías ancestrales se siguen calificando despectivamente como atrasadas y desdeñables por algunos mentecatos, sin percatarse que, con mejor perspectiva, reafirman la vida y facilitan el camino del hombre hacia un ser superior. A partir de la «Genealogía de la Moral» (Nietzsche), Ray Prozak precisa que

«el naturalismo, entendido como reafirmación de la vida o vitalismo, se opone a esa concepción materialista-consumista que subrepticiamente se deriva de la sociedad tecnocrática judeocristiana. Es una voluntad de fortalecer las creencias paganas, que ven en la vida y en el mundo natural, lo único que podría llegar a ser digno de adoración. Así, los dioses serían encarnaciones de las fuerzas de la naturaleza y la estructura moral estaría basada en valores naturalistas».

Creada para “estimular la fantasía de los mortales”, la música de BURZUM es la venganza del caos en contra de los modelos administrativos y tecnológicos de la existencia humana, los cuales requieren un sometimiento a la moral de la cultura de la compasión y el altruismo de la sociedad tencocrática judeocristiana, como diría Prozak. Vikernes encarna la oscuridad desprendida de la lucidez más desgarradora y amenazante de las visiones del mundo.

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El completo nihilismo sintetiza la creencia en el inherente vacío de la nada, desde el cual construye su ideología, evitando el vacío descubierto pero teniendo como premisa la destrucción imprescindible para su encuentro. Burzum es una avalancha lírica y musical que implica una concepción artística completa. La inclusión de elementos oscuros y paganos es una continuación de la filosofía post-nietzscheseana definida como una revolución en contra de la influencia de los judíos y cristianos, incluido el Islam, en la moral, de la cual no solo Nietzsche estuvo en contra, sino muchos otros destacados pensadores (Burroughs, Schopenhauer, Wittgenstein, Pound, Shaw).

Demasiado iconoclasta para el gusto del público, estas creencias deben ser entendidas como un sistema ideológico complejo que expresa una aproximación a la destrucción de la civilización materialista-consumista, manifestada en una estética subversiva que continúa el legado de D.A. François o P.P. Pasolini. Spinoza Ray Prozack observa sobre este punto:

«Mientras la sociedad continúa con su abrumadora moral en medio de su propia destrucción, los nuevos filósofos se alejan del consumismo judeocristiano en busca de viejos modelos de pensamiento los cuales valoran el carácter natural de toda la humanidad, antes que el “valor moral” de cada individuo».

Para ampliar los argumentos que vinculan el consumismo-materialismo moralista con la civilización judeocristiana, véanse «El Anticristiano» y «Genealogía de la Moral» (Nietzsche) donde se describe el virus del judeocristianismo como un culto de dependencia psicológica que deriva en un comportamiento sadomasoquista y poderosamente obediente o “El Poder de los débiles” de Vaclav Havel. La cultura pagana Nórdica, como he anunciado, completa la estructurada visión del mundo de Varg Vikernes. Estructura opuesta a la elaborada para someter a los humanos a un consumismo moralista desde los primeros minutos de su existencia y que allana el camino a los valores contra natura como el celibato, la mojigatería, la caridad, la doble moral o la represión de la pulsión sexual10. Todo escondido en lo que llamé hipocresía meliflua, pues, como diría D.A. François nada multiplica más los vicios que reprimirlos. Así lo precisa S. R. Prozak:

«Mucho antes que el primer cristiano apareciera en la región, la gente tenía una sociedad abierta y sin temores, basada en una jerarquía de dioses metafóricamente simbólicos, y una tendencia a la exploración física y espiritual del mundo. Los patrones de libre cambio se consideraban iguales y las mujeres tenían más libertad que en ninguna otra sociedad sobre la tierra. Durante la ocupación del materialismo capitalista cristiano fueron modificadas las más nobles formas de sostenibilidad y preservación del mundo por la hipócrita y vengadora moral de las naciones “civilizadas”».

La estructura filosófica que sustenta la creación de Vikernes se vincula con nuestra realidad, pudiendo incluso afirmar que en nuestro contexto latinoamericano, estos fundamentos agudizan su validez, pues es mucho más evidente el sometimiento a la moralina juedocristiana, opresión alimentada por la desidia de las mayorías hacia el cultivo espiritual, así como la ausencia de tiempo derivada de la esclavitud por la supervivencia.

Se explica así, la identificación de este lado del mundo con los pensamientos de Vikernes y lo valioso de su aporte. No insistamos más en este punto y finalicemos con la esperanza que nuestro pueblo reconozca y escuche a su propia raza y, en lugar de tan aberrante comportamiento despectivo hacia nuestras raíces podamos decir algún día que adoramos a Xué. Culturas ancestrales que también tenían el ideal helénico del culto al súper hombre y un más allá trascendental bajo un enfoque vitalista basado en la evolución de las potencias espirituales, intelectuales y físicas en cualquier campo de la experiencia humana. Clásicos modelos de virtud en el sentido filosófico-creativo del término en lugar del culto a la decadencia doble moralista.

III. CODA: LAS OBRAS “ESPIRITO ERRANTE” Y “LO QUE ALGUNA VEZ FUE”

1.
Las obras “Espíritu errante” (Burzum) 1992 y “Lo que alguna vez fue” (Det som engang var) 1993, son los dos primeros trabajos de Varg Vikernes, quien para la presentación de su creación utiliza el seudónimo de «Greif Grishnack» (Conde Grishnack), nombre referido a la mitología de Tolkien, donde los Grishnack representan el espíritu dionisíaco.

Burzum - Det Som Engang Var (1993)

Burzum – Det Som Engang Var (1993)

El principal problema estético de Vikernes consistía en la traducción a un lenguaje musical y simbólico de toda su filosofia y visión del mundo. Para ello Vikernes utiliza diversos elementos expresivos que abarcan las artes visuales, la lírica y la música. Resultado de la intensidad de sus ideas, Vikernes propone una atmósfera envolvente e ineludible que sumerge al oyente en una experiencia de caos y destrucción. El primer encuentro con la obra es una experiencia que depende, en gran medida, de nuestra propia visión del mundo. La directa y efectiva transgresión de la estética del oyente es una intencional búsqueda de generación de pánico, especialmente para las débiles almas horrorizadas a causa de la moral cristiana. Por otro lado, la densa y depresiva atmósfera se torna trascendental, la intensidad de los temas se hace evidente, las texturas y matices promueven, se aproximan a la sensación de odio y arrogancia. Es sorprendente el equilibrio perfecto entre una sonoridad fatal y depresiva y una sensación de odio, repulsión, destrucción, guerra y renovación.

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Las obras a su vez son matizadas por diferentes atmósferas, englobadas en la desesperanza / odio, que van desde ambientes místicos y trascendentales que promueven la búsqueda de nuevos dioses: ‘Channelling the Power of Souls into a New God‘ hasta evidentes indicios de caos y destrucción ‘War’ y ‘Spell of Destruction‘.

La música, en su totalidad resulta simple: batería, bajo guitarra y voz con algunas intervenciones de órgano, lo que hace sorprendente el portentoso efecto sobre la sensibilidad del oyente. La obra ”Espíritu errante” es en conjunto odio y fatalidad, a excepción del primer acercamiento a la apostasía a través de las letras o temas como ‘The Crying Orc‘.

Por su parte “Lo que alguna vez fue” alude al paganismo puro, de hecho esta segunda obra es mucho más dedicada a este aspecto, insistiendo de nuevo en la fatalidad y el desespero ante una sociedad testaruda. Pero es importante observar que la forma en que Vikernes trata estos temas no está ausente de poesía, obsérvese el tratamiento lírico por ejemplo en ‘Feeble Screams from Forest Unknown’.

Con una expresión simple pero intensa y envolvente, la capacidad de agresión, intimidad, lujuria y oscuridad de su música demuestra que la misión está cumplida. La composición basada en una simbólica representación del caos y la fatalidad a través de las guitarras distorsionadas, las líricas extremadamente rasgadas e intensas, entregándose en pleno, proyectando su energía oscura, la base rítmica totalmente destructiva del bajo y la batería, conforman en síntesis, la materialización sonora de lo expuesto más arriba.

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Para finalizar, una aproximación al lenguaje musical de las dos obras analizadas puede sintetizarse como sigue:

  • Ritmo: La sincopa, la polirritmia y las texturas rítmicas dramatizan el efecto sugerido en donde es pertinente. La polirritmia es muy frecuente para pasar de un ambiente netamente guerrero a uno místico y oscuro. La textura da variedad y enfatiza el caos junto con la sincopa que desequilibra al oyente.
  • Melodía: La disonancia, es decir estados de tensión se hacen fundamentales, la búsqueda de melodía a través de la base rítmica resulta interesante, aunque en general la melodía es subordinada por el efecto de caos.
  • Estructura: La estructura varía según el tema escuchado. Hay ocasiones en que es netamente narrativa variando todo el pasaje sonoro, como en “Dungeons of darkness” y otras en que es cíclica, marcada por fuertes contrastes a través de una leve textura sonora obtenida del rasgueo que repentinamente se enfrenta a una cortina de sonido.
  • Vocales: Las vocales son exclusivamente distorsionadas rasgadas para el efecto, lo importante es transmitir la intensidad y pasión por lo que se dice y se siente, hasta llegar incluso a sumar la fatiga vocal al conjunto con el ánimo de enfatizar su efecto sonoro, situación claramente intencional.

Cúcuta, Colombia, noviembre de 1996

Notas a la edición 2018:
1. Spinoza Ray Prozack. History and philosophy of metal genre, 1996.
2. Para la época en que el autor plasmó el presente texto, esto era cierto.
3. Añadamos aquí también, de la dictadura de lo políticamente correcto citando a mi amigo Daniel Meléndez, 2015.
4. En nuestros tiempos, ya no tan original repetido, vaciado de contenido y degradado, la muerte por exceso.
5. Tornamira, Milton. Tientos sobre el tema del caos y la experimentación visual. Santiago de Compostela, 1993.
6. Quien deviene patrón de todo el Black Metal posterior a 1996 explícita o implícitamente, convertido en cliché.
7. Léase a manera de ejemplo el aforismo 225 en: Nietzsche, Friedcrich. Más allá del bien y del mal, Alianza editorial, pág. 171
8. Francisco Rivera. La muerte de los dioses (relectura de Cavafis). En: Revista Universidad de Antioquia, No. 244 pag. 62
9. El acto -célebre y motivo de atracción turística hoy en día- de la quema de iglesias no pasa de ser una destrucción simbólica de la institución judeocristiana.
10. Valores construidos sobre la premisa de lo “políticamente correcto”.

Las citas de Varg Vikernes fueron tomadas de la entrevista concedida a Sound of Death #4 (1994). La perspectiva del autor sobre este artista puede o no haber cambiado en estos 22 años. Juzguen ustedes.

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Un pensamiento en “Tras las Huellas de los Malditos: una interpretación sonora de la fatalidad o el arte como salvación

  1. Todo un viaje lo que acabo de leer, lo digo por que las canciones puestas dan un efoque a lo que se escribió y muy acertivo lo que se escribe de Varg Vikernes, al leer vargsmal se siente cierto despertar

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